Ejercicio físico y embarazo: esta es su importancia y a qué intensidad se debería realizar

Ejercicio físico y embarazo: esta es su importancia y a qué intensidad se debería realizar
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El ejercicio contribuye significativamente al bienestar materno y fetal durante el embarazo. Tradicionalmente, se aconsejaba a las mujeres que se abstuvieran de hacer ejercicio durante el embarazo, pero la evidencia más reciente ha demostrado que esto es falso.

Un metanálisis reciente que incluyó a más de 2000 mujeres mostró que el ejercicio aeróbico y el ejercicio de fuerza/tonificación de intensidad moderada realizados 3 o 4 días a la semana durante el embarazo no se asoció con un mayor riesgo de partos prematuros o bebés con bajo peso al nacer.

Por qué es bueno realizar ejercicio físico durante el embarazo

A pesar de las recomendaciones de los médicos de comenzar o mantener un programa de ejercicios durante el embarazo, solo alrededor del 40% de las pacientes hacen ejercicio.

Aún así, estas recomendaciones deben ser prácticas, con un seguimiento persistente por parte del médico y entrenador. El ejercicio físico, incluso, puede ayudar con algunas molestias comunes y preparar el cuerpo para el parto.

Se ha mostrado que el ejercicio durante el embarazo disminuye la diabetes gestacional, la preeclampsia, el parto por cesárea, el dolor lumbar, el dolor en la cintura pélvica y la incontinencia urinaria.

El ejercicio aeróbico se considera el más beneficioso porque implica que el corazón bombea sangre oxigenada a los músculos que trabajan. Lo ideal es realizar 150 minutos por semana, pudiéndose dividir en sesiones más pequeñas como, por ejemplo, 30 minutos por día durante cinco días a la semana.

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Qué ejercicios pueden ser los mejores

Ejemplos comunes de ejercicio cardiovascular son caminar, ir en bicicleta, subir escaleras, elíptica, nadar, bailar y yoga. Las mujeres deben hacer ejercicio lo suficientemente vigoroso como para elevar el ritmo cardíaco a aproximadamente 110 a 120 latidos por minuto.

Una forma práctica de controlar la intensidad del ejercicio es la "prueba del habla". Si la persona puede conversar fácilmente mientras hace ejercicio, por lo general significa que no hay un gran esfuerzo. Por el contrario, si casi no puede hablar, significa que el esfuerzo está siendo demasiado elevado y, en algunas ocasiones, podría complicar el embarazo. Por lo tanto, la mejor forma de controlar la intensidad sería que mientras se hace ejercicio, se pueda hablar con algo de dificultad.

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Imágenes | iStock

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