Llevamos siglos intentando entender por qué nuestros dedos se arrugan bajo el agua. La ciencia ya tiene una respuesta

Llevamos siglos intentando entender por qué nuestros dedos se arrugan bajo el agua. La ciencia ya tiene una respuesta
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Niño, salte del agua ya que estás arrugado. Cuando nos damos un baño de agua caliente en la bañera, o vamos a alguna zona de aguas calientes de un spa vemos como en apenas unos minutos nuestras manos y pies comienzan a arrugarse. En aguas más frías como el mar o la piscina también ocurre, aunque tarda unos minutos más. ¿A qué se debe este fenómeno y por qué no ocurre en otras partes del cuerpo como brazos, piernas o tronco?

¿Por qué se arrugan nuestros pies y manos cuando se mojan?

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En un principio se esclareció que era debido a un proceso de ósmosis por el cuál el agua se mueve de un lado a otro a través de una membrana para igualar las concentraciones de agua fuera y dentro de la piel. Al ocurrir esto, aparecían arrugas en los dedos de manos y pies.

Sin embargo, las personas que tenían dañado el nervio mediano, uno de los principales nervios que recorren el brazo, no veían sus dedos arrugados cuando se sumergían en agua. Con este hallazgo quedó demostrado que había algo más que ese proceso de ósmosis, entrando el sistema nervioso en juego.

¿Para qué ocurre este fenómeno?

Jordan Whitt Sobxgw6kfiq Unsplash

Esa activación del sistema nervioso puede ser que haya sido una adaptación evolutiva para mejorar nuestro agarre al caminar sobre rocas mojadas o para manipular objetos mojados con las manos. Esta parece ser la explicación científica del para qué se arrugan nuestros pies y manos cuando se mojan.

El investigador Nick Davis comprobó en su experimento como las arrugas aumentaron la cantidad de fricción entre los dedos y el objeto. La manipulación del objeto es más segura y necesitamos menos fuerza para agarrarlo.

Otros autores comparten esos hallazgos comprobando como los dedos arrugados permiten transferir diferentes objetos a mayor velocidad. Un equipo de neurocientíficos pidió a los voluntarios que transfirieran objetos de un recipiente a otro. En un caso los objetos estaban secos y en el otro estaban en el fondo de un recipiente lleno de agua.

Pasar los objetos mojados de un contenedor a otro supuso más tiempo que hacer lo mismo con los objetos secos. Sin embargo, cuando sus dedos estaban arrugados ocurría lo contrario: transferían los objetos mojados más rápidamente.

Las arrugas son nuestro dibujo de los neumáticos

Biel Morro L8zdgj9m7w Unsplash

Las arrugas en manos y pies serían nuestros neumáticos o zapatos que nos permiten evacuar el agua en el punto de contacto de estas partes de nuestro cuerpo con el objeto. Un neumático gastado o un zapato sin tracción al contactar con el agua puede producir un resbalón, ya que no produce esa evacuación del agua entre el objeto y el dibujo de dicho neumático o calzado.

En la etapa evolutiva actual no manipulamos objetos bajo el agua ni vamos caminando descalzos sobre rocas mojadas o agarrando ramas, pero nuestros antepasados sí lo hacían. Unas manos y pies arrugadas podían brindarle un mejor agarre a la hora de desplazarse y buscar alimentos como mariscos.

En algunos monos estudiados también ocurre este fenómeno cuando se sumergen en agua, por lo que esta teoría sería coincidente con ellos también. No se puede afirmar claramente con la evidencia actual que las arrugas de pies y manos sea una respuesta evolutiva que nos da ventaja en el agarre, pero existe una línea de investigación que está trabajando en arrojar luz en este tema.

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