La alcachofa y su relación con la pérdida de peso, ¿Mito o realidad?

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Todos conocemos las famosas propiedades adelgazantes que se atribuyen a la alcachofa, de hecho, es muy popular la dieta de la alcachofa.

Sin embargo, ¿sabemos en qué se fundamenta dicha dieta? ¿Conocemos si es realidad su efecto adelgazante?

Trataremos de conocer cuáles son las verdades y cuáles los falsos mitos acerca de ésta hortaliza, mediante la información acerca de sus nutrientes.

La alcachofa es una hortaliza muy antigua que tiene componentes muy positivos para la salud, entre ellos, destaca la presencia de inulina, un carbohidrato que se metaboliza lentamente en el organismo, por lo que resulta muy favorable en casos de diabetes.

Es muy rica en fibra, lo cual también contribuye a reducir la glucosa en sangre y controla lo niveles de colesterol sanguíneo, protegiendo al mismo tiempo, contra el estreñimiento.

Tiene muchos minerales, tales como el fósforo, hierro, magnesio, calsio y potasio y, entre las vitaminas, destaca la vitamina B1, niacina y vitamina C, con fuerte acción antioxidante.

Por otro lado, contiene cinarina, una sustancia que estimula secreción biliar favoreciendo la digestión de las grasas y además, ejerce un efecto diurético que previene la retención de líquidos.

Posee, fitoesteroles que contribuyen a controlar los niveles de colesterol en sangre y flavonoides con acción antiinflamatorio, lo cual protege contra las enfermedades cardíacas, por ejemplo.

Lo más importante a destacar es que, la alcachofa tiene menos de un 1% de grasa, y poca cantidad de hidratos y proteínas, por lo tanto, su valor calórico es muy bajo (alrededor de 22 calorías por cada 100gramos).

En base a su composición, podemos decir que, debido al efecto diurético, a su bajo aporte de grasas y sus escasas calorías, se toma a la alcachofa como un “alimento mágico” a la hora de perder peso.

Sin embargo, no existe un “alimento milagroso” para adelgazar, sino que sus propiedades resultan beneficiosas si además, se complementan con una dieta variada y equilibrada.

Por otro lado, cabe aclarar que su efecto facilitador en la digestión de las grasas se confunde habitualmente con un supuesto “rol quema grasas”, lo cual no es verídico.

Es decir, la alcachofa sólo ayuda a digerir las grasas, pero no produce lipólisis y si bien tiene un efecto depurativo, si nuestra alimentación es rica en grasas y azúcares, nunca ganaremos en salud, aún comiendo alcachofa.

Su efecto diurético es verdad, al igual que la saciedad que produce y el resto de los beneficios, pero un único alimento no puede lograr un descenso de peso eficaz y duradero, sino que para ésto se requiere un estilo de vida sano que conjugue ejercicio físico con una dieta variada y equilibrada.

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