La carne, ¿roja o blanca?

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La carne es un alimento habitual de nuestra dieta, de hecho nos aporta cantidad de nutrientes, aunque no se recomienda un consumo abusivo de ella, sino que lo ideal es consumirla unas cuatro veces por semana. Pero cuando lo hacemos nos surge la duda de si es mejor la carne roja o la blanca.

La carne es un alimento que nos aporta grandes cantidades de proteínas necesarias para el buen funcionamiento del organismo. Son de gran calidad y fácilmente asimilables, por lo que constituyen uno de los alimentos fundamentales de nuestros músculos. Esto es lo que convierte a la carne en un aliado de personas en edad de crecimiento o en deportistas. Pero el problema está en saber qué tipo de carne es el que más nos conviene y cuál será mejor para nuestra salud.

Las carnes se diferencian en dos tipos, las rojas, debido a su característico color rojo. Entre ellas destacamos la carne de ternera, buey, cordero… Las carnes blancas se las conoce así por su color menos rojo. Se trata de una carne más pálida, y en este tipo se catalogan las carnes de aves como el pollo, el pavo, o de animales como el conejo. En el mercado encontramos ambas variedades de carne, pero muchas personas no saben determinar sus diferencias.

La carne roja tiene ese color porque su contenido en mioglobina es alto. La mioglobina es una proteína que se encuentra en el músculo y es de donde nuestro organismo obtiene el hierro. La carne roja contiene altas dosis de hierro, muy beneficioso para el correcto funcionamiento del organismo y de fácil asimilación por parte de nuestro cuerpo. Esto hace que la carne roja sea muy recomendable para mantener unos buenos niveles de hierro.

Pero no todo es beneficioso con la carne roja, ya que sí que es cierto que contiene más hierro, pero también tiene más grasa en su composición, además de colesterol. Es un tipo de carne que nos aporta más calorías y un consumo abusivo puede causar enfermedades cardiacas y aumentar los niveles de ácido úrico. Es por esto que debemos limitar su consumo. No se puede comer todos los días este tipo de carne, ya que nuestra salud puede verse resentida.

La carne blanca por el contrario no contiene las mismas cantidades de hierro. Sí que es una carne rica en proteínas de alto valor biológico, por lo que es muy buena para mantener a nuestros músculos alimentados. Lo más importante de la carne blanca es su bajo aporte graso. Apenas tiene grasas saturadas y colesterol, lo que la convierte en una carne aliada de nuestra salud. Además, nos aportará menos calorías y su digestión es más rápida y eficaz. Por este motivo la carne blanca debe estar presente habitualmente en nuestra dieta.

Desde luego que debemos consumir los diferentes tipos de carne, ya que nuestro cuerpo necesita recibir todo tipo de nutrientes para funcionar correctamente, pero debemos saber cuál es la que más nos conviene y de la que podemos echar mano en cada momento.

Imagen | lockstockb

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