
Esta agua cuya bonita botella imita a una burbuja no se caracteriza por su contenido en minerales (sodio, calcio, etc.) sino que tiene 35 veces más de oxigeno que cualquier otra agua y por eso también la llaman “the breating water”.
El diseño del envase ha sido aplaudido por los expertos y es obra del diseñador Ora-Ito famoso por sus creaciones para Adidas o Levi´s.
Sus fabricantes, en una campaña de excelente marketing, promenten que esta dosis extra de oxígeno fortalecerá nuestro sistema inmunológico, mejorará nuestra piel, la memoria… También nos informan que según recientes estudios el nivel de oxigenación de la sangre se incrementa a los 15 minutos de su consumo y especialmente si se bebe de forma regular.
Claro, ¡ahí está truco¡. Se necesita un consumo alto para supuestamente ver resultados. A 3,25 euros la botellita de 0,33 litros, sale más barato ir a respirar al Everest.



Las bebidas alcohólicas se asocian por lo general a reuniones sociales, a salidas nocturnas con los amigos o comidas de negocios. Son bebidas que contienen el etanol (conocido popularmente como alcohol) y atendiendo a su proceso de elaboración, podemos distinguir entre bebidas producidas por fermentación alcohólica (vinos, cervezas, hidromiel, sake) en las que el contenido en alcohol no pasa de 18-20 grados, y las producidas por destilación, generalmente a partir de un producto de fermentación (licores, aguardientes, etc) que pueden llegar hasta los 80-90 grados.
Cómo gustan los refrescos semialcohólicos del verano: El Tinto de Verano y el Shandy (o shampoo, o clara o cerveza con limón-gaseosa) han superado en popularidad a una de las abanderadas de la España más cañí: La Sangría. Quedando esta para cenas y reuniones familiares, el barecito de día a día se ha quedado con los dos primeros “refrescos”, pero, como más de uno se habrá preguntado alguna vez ¿Cuál de ellos es más sano o engorda menos?

