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Bajar de peso si sufrimos hipotiroidismo: la ciencia nos dice cómo debe ser nuestra dieta
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Bajar de peso si sufrimos hipotiroidismo: la ciencia nos dice cómo debe ser nuestra dieta

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Bajar de peso si sufrimos hipotiroidismo puede ser más difícil de lo que pensamos, sobre todo, si la enfermedad tiroidea no recibe el tratamiento adecuado, por eso, te contamos lo que dice la ciencia acerca de cómo debe ser nuestra dieta en estos casos.

Qué es el hipotirodismo

El hipotiroidismo es la hipoactividad de la glándula tiroides, es decir, cuando la tiroides no produce suficiente cantidad de hormonas importantes para el organismo por su participación en el metabolismo.

Puede suceder de forma congénita (al nacer), por causa autoinmune que es la más frecuente, o como consecuencia de medicinas, cirugía de tiroides u otras enfermedades así como por deficiencia de iodo.

Los síntomas del hipotiroidismo

Aunque los síntomas pueden variar de una persona a otra y para diagnosticar el hipotiroidismo se requiere el análisis de hormonas tiroideas en el organismo, quienes padecen la enfermedad pueden experimentar, según la Asociación Americana de Tiroides alguno de los siguientes signos:

  • Fatiga
  • Aumento de peso
  • Hinchazón de la cara
  • Intolerancia al frío
  • Dolor en las articulaciones y los músculos
  • Estreñimiento
  • Piel y cabello seco
  • Períodos menstruales abundantes o irregulares y problemas de fertilidad
  • Depresión
  • Disminución del ritmo cardiaco

Los síntomas suelen confundirse con muchos otros e incluso, pueden no deberse a una enfermedad, por ello, el diagnóstico del hipotiroidismo muchas veces es espontáneo, ante el análisis de diferentes hormonas.

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Las consecuencias del hipotiroidismo

Una vez diagnosticado el hipotiroidismo, el tratamiento incluye la ingesta diaria de la hormona deficiente sintetizada para que su presencia sea nuevamente normal en el organismo. Si el tratamiento no es adecuado, el hipotiroidismo puede ocasionar problemas superiores y que se agravan con el tiempo según señalan expertos de la Clínica Mayo.

Por ejemplo, puede presentarse bocio que es el agrandamiento de la glándula tiroides ante el sobreesfuerzo por alcanzar niveles hormonales normales. También puede ocasionarse dislipemias y problemas cardíacos si el corazón se agranda o funciona con pulsaciones por minuto muy por debajo de lo normal.

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En embarazadas con hipotiroidismo las consecuencias afectan al bebé pudiendo ocasionar fallas en el crecimiento y defectos congénitos, así como abortos espontáneos.

La infertilidad, los problemas mentales y la debilidad muscular también pueden ser consecuencias de un hipotiroidismo no tratado o controlado en el tiempo, por lo tanto, aunque nos parece una patología sin gravedad y con síntomas menores, su abordaje terapéutico es imprescindible y debe ser de por vida una vez que se diagnostica la enfermedad.

Así debe ser la dieta de una persona con hipotiroidismo, según la ciencia

El hipotiroidismo afecta el metabolismo de grasas e hidratos de carbono en nuestro cuerpo, produciendo un menor gasto calórico en reposo o lo que es igual una reducción de la tasa metabólica basal, por lo tanto, es muy frecuente que quienes padecen hipotiroidismo sufran algún grado de exceso de peso.

Si tu eres uno de ellos e intentas perder los kilos extra, lo primero que debes saber es que es fundamental alejarse de las dietas milagro o muy estrictas que pueden alterar hormonas tiroideas y lejos de ayudar a controlar la enfermedad para adelgazar, empeorar la situación al volver más lento aun nuestro metabolismo.

Además de ello, la ciencia no recomienda una dieta en particular pero se sabe que el iodo favorece el buen funcionamiento de la tiroides y por ello, si queremos bajar de peso con una buena dieta lo ideal será que no falten alimentos ricos en este mineral como mariscos, algas, pescados y legumbres.

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Asimismo, incluir alimentos de buena calidad nutricional, ricos en fibra, vitaminas, minerales y agua puede ser de gran ayuda, no sólo para saciarnos sino para proteger la salud de posibles dislipemias que puede generar el hipotiroidismo, así como evitar retención de líquidos y estreñimiento.

Así, no pueden faltar en la dieta frutas y verduras varias, frutos secos, semillas y legumbres que además son los que predominan en una dieta vegana, alimentación que se vincula a menor riesgo de sufrir hipotiroidismo como señala un estudio publicado en la revista Nutrients.

Por otro lado, llevar una dieta moderada o baja en sodio puede ser de mucha ayuda para controlar la salud mientras perdemos peso, pues e hipotiroidismo puede elevar la presión arterial en sangre y al mismo tiempo, un exceso de sodio puede conllevar un consumo elevado de calorías, por lo tanto, mejor evitar la sal añadida y por supuesto, basar la dieta en alimentos frescos como tal, no en procesados o ultraprocesados que pueden contener sodio, además de otros nutrientes de mala calidad en exceso.

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Por último, realizar ingestas regulares y evitar el ayuno que tanto se suele usar para adelgazar es clave en quienes sufren hipotiroidismo, pues la falta de energía acentúa el "modo ahorro" del organismo y origina un estímulo negativo sobre la glándula tiroides, lo cual reduce aun más la actividad de la misma y acentúa el hipotiroidismo.

Aunque no hay una dieta con características especiales, lo importante es incluir alimentos de calidad, saciantes y ligeros que permitan el normal funcionamiento del metabolismo

Entonces, aunque no hay una dieta con características especiales, lo importante es incluir alimentos de calidad, saciantes y ligeros que permitan el normal funcionamiento del metabolismo y no lo estresen como sí lo hacen las dietas muy bajas en calorías por ejemplo.

Bibliografía consultada | Biochemical Journal Apr 15, 1981, 196 (1), 247-255; DOI: 10.1042/bj1960247; Archives of Disease in Childhood, 2002;87:320-323; Metabolism, Volume 15, Issue 2, February 1966, Pages 123-134; Nutrients 2013, 5(11), 4642-4652; doi:10.3390/nu5114642; American Journal of Hypertension, Volume 14, Issue 10, 1 October 2001, Pages 995–1002, https://doi.org/10.1016/S0895-7061(01)02186-0 y Thyroid. February 2008, 18(2): 123-129. https://doi.org/10.1089/thy.2007.0253
Imagen | Wikimedia, Pixabay e iStock

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