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La cena perfecta

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Después del éxito del post sobre el desayuno perfecto hemos creído que lo ideal sería completar toda la serie pero sobre todo con la cena perfecta y una futura entrada con las comidas intermedias perfectas con lo que es bueno o aconsejable comer en cada una de las comidas recomendadas (recordar que lo ideal es cinco comidas bien repartidas.

Vamos a intentar recoger todo lo que solemos aconsejar desde Vitónica que hay que comer pero intentando hacer un poco más de hincapié en que es lo mejor para comer para realizar la cena perfecta, aunque recordar el refrán de “desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo” tiene su base.

El porqué del refrán

El refrán tiene mucho de razón y de base ya que cuando más energía hay que meter al cuerpo es en el desayuno ya que nos queda por delante todo el día y por tanto es el momento de cargar nuestros depósitos de glucógeno. Además hemos estado unas siete u ocho horas durmiendo y no hemos metido nada al cuerpo así que debemos recargarlo con un buen desayuno.

En cambio en la cena es el caso contrario, es decir, normalmente nos vamos a la cama casi después de cenar o al menos no más de dos horas después con lo que no tiene sentido recargar todos nuestros depósitos de energía ya que vamos a pasar a un estado de descanso absoluto y no vamos a usarla, por lo que lo más probable es que se convierta en grasa.

Pero el refrán nos sugiere que comamos muy poco aunque eso no es del todo correcto, nosotros creemos que hay que comer pero con cabeza. Está claro que no hay que llenarse, eso no es bueno en ninguna comida y menos en la cena ya que además de lo dicho con la tripa llena es más difícil conciliar el sueño y además la noche se hace más incómoda con una larga digestión.

Lo ideal es comer lo justo pero sobre todo saber que comer, en concreto dejar a un lado los hidratos simples e incluso los complejos que nos recarguen demasiado y de los que hablaremos luego, y comer alimentos más proteicos o alimentos que sacien nuestro apetito a esas horas en las que uno llega a casa con ganas de devorar la despensa.

Los hidratos que sacian

En Vitónica siempre hemos recomendado una ingesta de hidratos complejos y controlada para recargar nuestras reservas de energía (glucógeno) pero ahora le toca al turno a los alimentos con hidratos complejos pero en poca proporción, es decir, alimentos que no cargan mucho nuestro glucógeno pero tienen hidratos complejos, como son verduras y hortalizas.

Lo ideal en la primera parte de la cena es comer una crema limpia de verduras o unas verduras al vapor que nos sacien lo suficiente para no devorar toda la despensa. También es muy buena opción una ensalada, aunque tenemos que tener en cuenta que la lechuga es muy indigesta y hay personas que les cuesta digerirla más aún en la cena cuando la digestión se va a realizar en un estado muy relajado.

Es hora de la proteína

Con todo lo que hemos leído en Vitónica nos podemos hacer una idea que lo mejor para la cena es una buena ración de cualquier alimento con alta cantidad de proteínas, y cocinado con poca grasa. Unas pechugas de pavo o de pollo a la plancha o unos langostinos cocidos, una merluza ó bacalao a la parrilla, unos calamares encebollados a la plancha o una ración de pulpo con un chorrito de aceite de oliva, un revuelto de tres claras y una yema de espárragos o champiñones … son unas opciones muy saludables que aportan una buena cantidad de proteína al cuerpo, casi nada de hidratos y muy poca cantidad de grasa.

Opta por alimentos limpios de grasa aunque de vez en cuando puedes comer un poco de carne roja para cambiar de proteína cárnica, salmón ya que es una fuente alta de Omega 3, que nos ayudará en múltiples cosas como mejorar la función del sistema nervioso central o ayudar a descender el colesterol LDL (malo).

¿Y de postre?

Si eres de los que no pueden hacer la comida sin comer un postre puedes optar por los frutos secos cargados de grasas poliinsaturadas pero con cabeza ya que una alta ingesta no es para anda recomendable. Y en caso de que seas muy goloso opta por el chocolate negro con más de 70% de cacao ya que tiene un índice glucémico muy bajo, pero si puedes mejor deja estos pequeños vicios para otros momentos del día.

Consejo nocturno

Nos hemos hartado de ver en televisión anuncios que recomiendan un tazón de cereales para cenar porque según ellos nos sacian y no es una cena muy copiosa, así te levantarás de mejor humor. Pues bueno no es para nada recomendable realizar una cena así, ya que estás metiendo gran cantidad de hidratos que nos vas a usar y se convertirán en grasa, y lo del buen humor creemos que dependerá de otros factores que no de una simple cena, como por ejemplo que la noche haya sido todo lo propicia que cada uno quiera.

Y por supuesto olvídate de los productos con cafeína y gaseosos. Los primeros porque seguramente te desvelarán y te harán dar mil vueltas en la cama, propiciando que te levantes a media noche y piques cualquier cosa de la nevera. Los segundos, aunque sirven para saciar, ralentizan la digestión y además formarán incómodos gases que te pueden desvelar o molestar durante la noche e incluso a la mañana siguiente.

Ahora dinos, ¿cuál es tu cena perfecta?

Imagen | Wikimedia Commons, Wikimedia

En Vitónica | El desayuno perfecto

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