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Las salsas, un condimento que puede acabar con nuestra línea

Las salsas, un condimento que puede acabar con nuestra línea
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Cuando queremos conseguir una figura envidiable o simplemente mantener el peso ideal solemos seguir una alimentación sana y baja en grasas. En la mayoría de los casos esto es así, pero podemos fastidiar una buena planificación alimenticia con gestos habituales en los que no reparamos.

La utilización de salsas como condimento en los platos que ingerimos es uno de estos errores, ya que el excesivo uso de este acompañante puede echar a perder una buena dieta de adelgazamiento. La mayoría de las salsas tienen un alto contenido calórico que apenas nos aporta nutrientes a cambio de jugarnos la línea simplemente por aumentar el sabor de los alimentos.

Antes de nada debemos saber diferenciar entre las salsas que hacemos nosotros mismos o las que compramos hechas. Las segundas normalmente suelen tener un alto aporte calórico y graso. Casi nunca reparamos en este punto, ya que pensamos que la salsa al ser un condimento es simplemente un acompañamiento de la comida, en ningún caso reparamos en los valores nutricionales que tienen. Esto suele ser lo que hace que estropeemos una dieta de adelgazamiento y consigamos que no funcione, ya que las grasas que nos ahorramos en los alimentos las añadimos a través de las salsas.

Es importante que sepamos que la mayoría de salsas compradas llevan altas cantidades de azúcar que se utiliza en su elaboración para darles un óptimo sabor. Sí que es cierto que muchas no incorporan apenas grasas, pero en su defecto el aporte de azúcares es alto, lo que nos produce un aumento del glucógeno y la energía que si no quemamos acabamos por almacenar en forma de grasa en el organismo.

Una buena solución para acabar con el alto aporte de calorías extra que obtenemos a partir de las salsas es intentar hacerlas nosotros mismos en casa utilizando ingredientes totalmente saludables como el aceite de oliva, que tiene un alto contenido en ácidos grasos esenciales y beneficiosos para el organismo.

Los vinagres aromáticos son otra buena opción, ya que además de dar sabor totalmente bajo en grasa nos ayudan a reforzar nuestro sistema inmunológico, lo mismo que hacen los zumos de cítricos como el limón que utilizamos a modo se salsa en pescados o ensaladas. También podemos preparar salsas a partir de cítricos al mezclarlas con hierbas aromáticas…

A partir de ahora si queremos cuidar nuestra línea debemos reparar en las salsas, que a primera vista pueden parecer inocuas y simplemente un condimento, cuando realmente lo que hacen es aportarnos altas dosis de calorías y bajas cantidades de nutrientes. Al fin y al cabo son un alimento como otro cualquiera y como tal nuestro cuerpo lo va a procesar y aprovechar.

Imagen | SXC

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