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Calentando motores

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Una práctica preventiva muy importante en el mundo del deporte es la realización del calentamiento antes de una actividad física más o menos vigorosa. Nuestro cuerpo no puede pasar de cero a cien en dos segundos, necesitamos ponernos a punto con un periodo de actividad de baja intensidad e ir subiendo poco a poco para que nuestro cuerpo haga consciente el esfuerzo que vamos a realizar.

Saltarse el calentamiento puede conllevar lesiones musculares, ya que los músculos están fríos y poco lubricados y podemos dar lugar a roturas o distensiones de las fibras musculares. Por no hablar del sistema cardiovascular, si nos ponemos a correr a gran intensidad por las buenas nuestro organismo no está preparado para llevar tanto oxígeno a los músculos y estaríamos acumulando fatiga desde el principio. Un buen calentamiento debe de ser: de baja intensidad (no superando las 100 pulsaciones por minuto), de menos a más y no pueden faltar ejercicio aeróbico, de flexibilidad y movilidad articular. Los tipos de calentamiento varían en función del ejercicio a realizar, normalmente comienzan con ejercicio aeróbico suave como puede ser trote de 10 minutos y continúan con ejercicios también muy suaves de flexibilidad y movilidad articular.

En el caso de que se vaya a hacer musculación, después de lo dicho anteriormente realizaremos ejercicios específicos del grupo muscular que vayamos a trabajar ese día, con cargas muy ligeras y combinando varios tipos de movimientos.

Más información | El calentamiento: tipos y fases (EF Deportes)

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