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Un trapecio fuerte para un cuello en perfectas condiciones

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Una de las partes del cuerpo que más sufre las sobrecargas del día a día y el estrés suele ser el cuello. Muchas personas concentramos nuestra tensión en esta parte, algo que suele derivar en molestias y en lesiones.

Es importante que tengamos un cuello fuerte para poder soportar la tensión que el día a día hace que se acumule en nuestro cuello. Es fundamental mantener una buena tonificación muscular en esta parte, para ello el entrenamiento del trapecio es una de las formas de conseguir un cuello fuerte y resistente a la tensión que se acumula en esta zona.

El trapecio es el músculo que se encuentra en la base del cuello. Su fortaleza nos permitirá una perfecta sujeción de la columna en esta parte del cuello, es decir, la zona cervical. Casi todas las personas solemos tener molestias en esta parte del cuerpo de vez en cuando, y es que su fortaleza es fundamental, tanto como su descanso y el estiramiento del trapecio para aliviar tensiones.

El trapecio lo podemos entrenar de muchas maneras, pero las más habituales son el levantamiento de peso muerto mediante la contracción de este grupo muscular, pero el método de hacerlo varía dependiendo del ejercicio que elijamos. En Vitónica vamos a presentaros diferentes formas de fortalecer esta parte del cuerpo.

Uno de los ejercicios más extendidos para entrenar el trapecio es la elevación de mancuernas. Consiste en colocarnos con una mancuerna en cada mano, dejando los brazos caer sin hacer fuerza con ningún músculo, ya que los brazos tienen que ser solo un agarre. En esta posición y mirando al frente debemos levantar los hombros intentando tocar con ellos las orejas. Los elevamos lo máximo que podamos y los mantenemos un rato arriba (como 2 segundos) notando como se contrae en trapecio.

Otra forma de trabajar el trapecio es con barra. En vez de sujetar dos mancuernas colocamos en una barra el peso que deseemos y alargamos los brazos para agarrar la barra. Con las palmas de las manos hacia la barra la agarramos por el centro colocando las manos lo más juntas posibles (solamente separadas por un palmo). En esta posición levantamos la barra con el trapecio, para ello es importante mantener los codos levantados, de forma que queden por encima de las orejas.

Estos ejercicios son un ejemplo de cómo podemos fortalecer una de las zonas más importantes del cuerpo por la tensión que aguata. Siempre tenemos que ser conscientes del peso que levantamos y no forzar demasiado una zona que trabajada en exceso puede sobreentrenarse, pues no debemos olvidar que se trata de un músculo pequeño y fácilmente fatigable

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