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Día mundial del corazón: el peligro del sobreesfuerzo en personas con riesgo cardiaco
Prevención

Día mundial del corazón: el peligro del sobreesfuerzo en personas con riesgo cardiaco

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Hoy se celebra el Día mundial del corazón y por este motivo queremos tratar un tema que es muy interesante y sobre el que se preguntan muchas personas. Se trata del peligro que el sobreesfuerzo o el exceso de actividad deportiva puede suponer para las personas que padecen una enfermedad cardiaca o tienen un riesgo de padecerlas elevado. Desde luego que la realización de ejercicio es recomendable para estas personas, pero no en exceso y por ello es necesario detenernos en este punto.

Para este post nos vamos a detener en dos estudios diferentes presentados por la revista Heart. Ambos estudios resaltan que la práctica deportiva es buena, siempre y cuando no se sobrepase una intensidad moderada ni un largo periodo de práctica con intensidad elevada durante el tiempo. Para ello nos vamos a detener en cada estudio y sus conclusiones.

A mayor intensidad y tiempo mayor riesgo

El primer estudio lo realizó en 2014 el German Cancer Research Center de Alemania. Este estudio analizó la intensidad y la frecuencia del ejercicio durante más de 10 años en una muestra de más de 1.000 individuos de ambos sexos. Todos los participantes tenían más de 60 años y habían participado en un programa de rehabilitación cardiaca tras haber sufrido un primer infarto.

De este estudio se concluyó que la práctica moderada de ejercicio es la mejor manera de mantener un corazón fuerte y sano. Descubrieron que los individuos que practicaban sesione extenuantes de ejercicio a diario aumentaban aún más el riesgo de padecer otro infarto. En cambio, los que realizaban ejercicio moderado y no de tan alta intensidad, disminuían el riesgo enormemente. El estudio también concluyó que las personas que no practicaban actividad ninguna corrían el mismo riesgo que las que la practicaban en exceso.

Mantener una actividad física moderada a lo largo de los años es más beneficioso para el corazón

El segundo estudio lo realizó el Instituto Karolinska de Suecia. Este estudio analizó las conductas deportivas de 44.000 hombres viendo los diferentes tipos de actividad que realizaban con 15, 30, 50 y 60 años. Además, desde el año 1997 analizaron el latido de estos individuos para ver si había fluctuaciones en éste. Lo que querían ver es si habían desarrollado un latido irregular que pudiera poner en peligro su corazón.

Este estudio arrojó los mismos resultados que el anterior, y es que los individuos que practicaban deporte de alta intensidad durante más de 5 horas a la semana, tenían un 19% más de posibilidades de padecer a largo plazo fibrilación auricular. En cambio, los que habían realizado una actividad más moderada a lo largo de su vida reducían ese riesgo.

La importancia de una prueba de esfuerzo y saber qué tipo de ejercicio estamos haciendo

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Por este motivo el ejercicio moderado y de intensidad media es lo más recomendable para conservar un corazón fuerte y sano. De todos modos lo más recomendable es mantenernos controlados. Para conseguirlo lo que debemos hacer es acudir a un especialista una vez al año para realizar pruebas de esfuerzo y saber si podemos o no practicar actividades deportivas. Sobre todo este control debe ser mayor si padecemos un riesgo cardiaco elevado.

Seguro que mucho os preguntáis qué se considera ejercicio moderado y qué de alta intensidad. Por ello vamos a hacer un sencillo repaso por algunas de las actividades que la OMS considera de alta o moderada intensidad y que vamos a englobar en dos grupos:

Actividades de alta intensidad

  • Running o carrera continua
  • Ascender a paso rápido o trepar por una ladera
  • Desplazamientos rápidos en bicicleta
  • Aeróbic
  • Natación rápida
  • Deportes y juegos competitivos (por ejemplo, juegos tradicionales, fútbol, voleibol, hockey, baloncesto)
  • Otras actividades: trabajo intenso con pala o excavación de zanjas; desplazamiento de cargas pesadas (> 20 k).

Actividades de intensidad moderada

  • Caminar a paso rápido
  • Bailar
  • Tareas domésticas y de jardinería
  • Caza y recolección tradicionales
  • Participación activa en juegos y deportes con niños y paseos con animales domésticos
  • Trabajos de construcción generales (por ejemplo, hacer tejados, pintar, etc.)
  • Desplazamiento de cargas moderadas (< 20 k)

No debemos olvidar que junto al mantenimiento de una actividad moderada para proteger el estado del corazón en personas con riesgo cardiaco, es recomendable mantener una alimentación saludable. Controlar los niveles de colesterol, eliminar el tabaco y el alcohol y decantarnos por frutas y verduras son algunos de los puntos a tener en cuenta a la hora de conseguir una mejor salud cardiaca.

Imagen 1 | nakashi

Imagen 2 | Last Lap

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