Adaptar el entrenamiento a tu ciclo circadiano podría mejorar las enfermedades metabólicas

Adaptar el entrenamiento a tu ciclo circadiano podría mejorar las enfermedades metabólicas
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Santiago Campillo

Colaborador

Licenciado en Biología, divulgador científico y autodidacta a tiempo parcial. Gentilhombre del S. XXI. La Comunicación Científica es mi pasión y también mi profesión cuando se deja. Inquieto por naturaleza, cómodo por vicio y creativo por enfermedad.

A estas alturas, sabemos lo convenientes que es para nuestro cuerpo seguir los patrones que marca su ritmo circadiano. Ya hemos visto que comer tratando de seguir estos ritmos puede ser beneficioso.

También sabemos qué papel juegan a la hora de dormir y adquirir un buen sueño. ¿Y qué hay del ejercicio? Como no podía ser menos, la actividad física se ve afectada por nuestros ritmos circadianos.

¿Qué son los ritmos circadianos?

Conocemos como ritmos circadianos la oscilación que existe en nuestras variables biológicas en relación con el día. En otras palabras, es nuestro propio reloj biológico diario y controla todo tipo de funciones: cuándo tenemos hambre, cuándo estamos cansados, cuándo somos más activos...

El ritmo circadiano regula la presencia de una hormona llamada melatonina. Esta, a su vez, está controlada por varios aspectos, pero principalmente la luz, que desactiva o activa un mecanismo de segregación en nuestra glándula pineal. De esta manera, la luz "ajusta" nuestro reloj biológico.

La regularidad de todos los procesos metabólicos y fisiológicos dirige gran parte de nuestra salud. Así, los tiempos en los que comemos, por ejemplo, influyen en nuestros picos de glucosa en sangre y, por tanto, en la manera que tenemos de almacenar y asimilar los azúcares y grasas. Este ejemplo podemos trasladarlo a un sinfín de funciones.

En concreto, con el ejercicio, también podemos aprovechar el ritmo circadiano para optimizar los efectos de la actividad física. Lo más interesante, sin embargo, es que coordinar nuestro reloj biológico con nuestro horario deportivo puede tener importantes beneficios.

La evidencia científica te dice cuál es el mejor momento de hacer ejercicio

Pero antes de nada, es importante saber cuándo es el mejor momento para hacer deporte. Según los estudios el momento más adecuado para hacer deporte es a primera hora de la tarde, aunque eso no implica que no se pueda obtener el máximo beneficio en otros momentos.

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Esto se debe a varias cuestiones. Desde un punto de vista puramente fisiológico, el ritmo circadiano tiene sus variaciones personales, conocidas como cronotipo. El cronotipo de una persona es el perfil circadiano que puede atribuirse. Así, hay gente que es vespertina, es decir, se mantiene más activa por la noche; y gente que es matutina y se activa durante el día. Este es el perfil más común, por cierto.

Nuestro ritmo circadiano, por ejemplo, influye en la temperatura corporal y su control, que suele alcanzar su punto óptimo para el ejercicio a primera hora de la tarde. También aumenta la tasa metabólica. Por otro lado, el músculo esquelético también presenta un pico de actividad metabólica durante la tarde, aunque más hacia el final. El punto óptimo, entonces, parece la tarde, aunque durante la mañana también se dan algunos picos relacionados con nuestro ritmo circadiano.

Por otro lado, existen otros factores importantes que podrían desplazar los beneficios de seguir al pie de la letra nuestro ritmo circadiano. Entre ellos está el descanso o el tiempo que tenemos, por supuesto. En contraposición, hay algunos estudios que indican que desplazar nuestro horario de ejercicios podría tener consecuencias negativas, aunque el cuerpo tiene tendencia a ajustarse si somos constantes.

Es especialmente bueno para combatir ciertas enfermedades

En cualquier caso, hacer ejercicio siguiendo las pautas circadianas tiene ciertos beneficios adicionales cuando se trata de enfermedades del corazón y metabólicas. En concreto, según los estudios realizados hasta la fecha, añadir el ejercicio físico durante el momento adecuado, buscando el correcto ritmo circadiano, podría ayudar enormemente a combatir el síndrome metabólico.

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También existen beneficios en cuanto al corazón, cuyas enfermedades reducen su incidencia al respetar el reloj biológico. Esto coincide con un aumento de enfermedades coronarias cuando no se sigue el patrón cronobiológico.

Por otro lado, el ejercicio realizado durante el momento adecuado del día, manteniendo los ritmos circadianos, podría servir también para combatir el insomnio. Y estos son solo algunos de los aspectos relacionados con la enfermedad. Como hemos dicho antes, aspectos como la alimentación, la pérdida de peso, el descanso, y un sinfín más, podrían beneficiarse aún más de seguir los ritmos biológicos que nos marca el cuerpo.

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