Los entrenadores coinciden sobre andar: no hay que trotar ni salir a caminar rápido. La clave es el "paseo de abuelo"

Caminar sin prisas puede ser un comienzo muy llevadero para salir del sedentarismo

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Redacción Vitónica

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Salir a caminar tiene algo muy agradable ya que te permite cambiar de escenario y charlar sin que cada minuto tenga que ser productivo. Si además llevamos una temporada moviéndonos poco, ese paseo resulta bastante más apetecible que estrenar una rutina agotadora. Ahí entra el juego el llamado “paseo de abuelo”, una forma muy reconocible de andar sin prisas.

El entrenador Héctor Leiro explicó en el podcast de ADH Fitness en qué consiste: “Lo importante es construir el hábito”. La clave está, al menos al principio, en dejar de lado el nivel de intensidad: “No digo trotar ni caminar rápido, sino de hacer un paseo de abuelo“.

El objetivo es crear una rutina que no tenga una exigencia difícil de mantener, de forma que no abandonemos a las primeras de cambio. El nombre puede sonar extraño, pero la propuesta es tan familiar como dar una vuelta por el barrio o quedar con alguien para caminar en compañía. Empezar a un ritmo cómodo permite centrarse en encontrar un recorrido agradable, asequible y que te deje con ganas de repetirlo al día siguiente.

Además, el paseo tiene valor aunque sea suave. Toda actividad cuenta y hacer un poco es mejor que no hacer nada. Por eso, quien pasa buena parte de la jornada sentado puede aprovechar los desplazamientos a pie para moverse más, sin esperar a tener una hora libre ni a encontrar el momento perfecto para ponerse en forma.

Si ya has cumplido 65 años, el paseo encaja dentro de una rutina más completa ya que lo recomendable sería incluir entrenamientos de fuerza al menos dos días por semana y actividades de equilibrio. Así, la vuelta diaria puede convivir con ejercicios que ayuden a seguir levantándose de una silla o llevando las bolsas de la compra.

Para los que lleven tiempo moviéndose poco, ese paseo puede encontrar su hueco al ir a comprar el pan o al quedar con alguien para dar una vuelta. Se puede empezar con un recorrido corto y alargarlo poco a poco, según resulte más llevadero. Ya habrá ocasión de apretar el paso.

Foto | Royce Fonseca

En Vitónica | Los entrenadores coinciden: las personas sedentarias pueden empezar subiendo escaleras o con pequeñas pausas activas

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