La neurociencia lo tiene claro: lo que comemos afecta a nuestro cerebro y a nuestro estado de ánimo
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La neurociencia lo tiene claro: lo que comemos afecta a nuestro cerebro y a nuestro estado de ánimo

¿Por qué hay alimentos que te hacen sentir lleno y generan saciedad con pocas calorías, mientras que otros superan las mil calorías y apenas sentimos que hemos comido? Algunos productos pueden modificar nuestras características cerebrales y alterar el "termostato", como diría Luis Jiménez en su libro "El cerebro obeso". Es recomendable huir de esos productos ya que a medio y largo plazo pueden generar alteraciones en el cerebro y en el estado de ánimo.

El cerebro necesita la gasolina adecuada, en la dosis correcta

"Él es una persona cuando tiene hambre, y otra cuando ya ha comido". Esta frase es muy típica de escuchar en cualquier pareja. No le falta razón y evidencia, puesto que los alimentos, o la falta de ellos, pueden influir en los estados de ánimos que las personas tenemos cada día.

La neurociencia se encarga de evaluar como influyen diferentes circunstancias en nuestro cerebro. La nutrición afecta a dicho órgano de forma directa, siendo las vitaminas y los minerales piezas fundamentales para un correcto funcionamiento.

Una falta de dichos micronutrientes, así como de energía en forma de glucosa, dará como resultado una deficiencia en nuestro control de mandos. Además, los alimentos pueden incluso modificar la fisiología del cerebro, y por ende, del control del cuerpo humano.

El ejemplo evolutivo más claro es la modificación cerebral que surgió con la invención del fuego y el aumento del consumo de carne. Según la antropología, ese cambio de comportamiento supuso una modificación importante de nuestra estructura cerebral.

El cerebro debe tener a mano vitamina C

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Al igual que nuestro coche necesita la gasolina adecuada y los niveles correctos de la misma, el cerebro necesita los nutrientes adecuados y en unos umbrales mínimos.

Yéndonos de nuevo cientos de años atrás, los marineros salían durante meses y se desencadenaba en ellos la enfermedad conocida como escorbuto. Actualmente esta enfermedad que se desarrolla por una carencia grave de vitamina C no es nada habitual, pero en estos marineros lo era porque no consumían en sus viajes frutas ni verduras, ya que no tenían forma de conservarlas.

Esta vitamina C se encarga de producir y liberar neurotransmisores para que haya comunicación a nivel neuronal. Los neurotransmisores son los mensajeros químicos del cerebro, y sin mensajeros no se puede transmitir ningún mensaje.

Vitamina B3

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Otra de las vitaminas, en este caso la vitamina B3, también es indispensable para que las neuronas funcionen correctamente. La niacina, que es como se conoce a esta vitamina B3, se encuentra principalmente en carne y pescado, y un déficit severo de dicha vitamina afecta directamente a la demencia.

La vitamina B3 controla la producción de diferentes sustancias en el cerebro, así como lo protege de daños. Cuando no hay suficiente niacina, el cerebro falla, las neuronas funcionan mal y mueren de forma prematura. Todo ello en su conjunto aumenta la probabilidad de cursar demencia.

Yodo

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El yodo es un elemento químico que se encuentra principalmente en marisco y algas. Este elemento está directamente relacionado con las hormonas tiroideas que afectan al metabolismo, y otras funciones como el sueño.

En estos días puedes haber escuchado que en Ucrania se reparte yodo ante una posible explosión de la central nuclear. Es debido a que la liberación química podría disminuir considerablemente nuestros niveles de yodo, lo que sería una de las principales causas de discapacidad cognitiva.

Esta relación se ha visto de forma clara al introducir el siglo pasado la sal yodada, mientras las puntuaciones del coeficiente intelectual iban aumentando. No quiere decir que a mas yodo, más coeficiente intelectual. Existe un umbral que debemos superar, y es ahí donde nuestro cerebro puede desarrollar todo su potencial.

Dieta cetogénica: muy baja cantidad de hidratos de carbono para algunas personas

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Los hidratos de carbono son muy necesarios en personas sanas. Más importantes aún lo son para personas deportistas que necesitan energía en sus entrenamientos y en sus recuperaciones. Sin embargo, existen ciertos grupos de población que pueden beneficiarse de una dieta cetogénica.

La dieta cetogénica es un dieta muy restrictiva en hidratos de carbono. Apenas permite consumir unos 50g de este macronutriente a lo largo de un día. Personas con alteraciones mentales como la epilepsia pueden ver como se reduce el número de ataques cuando los hidratos de carbono se restringen al mínimo.

Esta es otra de las muestras de cómo afecta la alimentación al cerebro. Al no consumir hidratos de carbono disminuye la excitación de algunas neuronas, y eso hace que las convulsiones sean mucho menores. También es interesante en otras enfermedades, tanto mentales como metabólicas.

Evita o elimina estos productos de tu dieta

Azúcar refinada y grasas trans

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Los productos ultraprocesados como Donuts tienen la peor mezcla que podemos encontrar: harina refinada, azúcar refinada y grasas trans. Esta combinación desregula el termostato del cerebro y elimina la sensación de saciedad y satisfacción.

Cada vez queremos más, y cada vez nos complace menos. Además, cada vez el sabor de alimentos saludables como la fruta o las verduras es peor, ya que el sistema gustativo también se ve entorpecido por estos alimentos. Prueba a dejar de consumirlos durante un mes y notarás el resultado en el sabor de alimentos saludables.

Al consumir ultraprocesados de forma frecuente nuestro cerebro modifica las áreas de placer y recompensa. Al igual que un adicto a la droga necesita cada vez más dosis en menos tiempo para sentir menos placer, un "adicto" a los ultraprocesados necesita cada vez más cantidad, cada día.

Este escenario afecta directamente a nuestra salud mental y favorece un estado de ánimo negativo. Los cambios estructurales del cerebro no serán inmediatos, pero con el paso de los meses sí pueden darse afecciones severas.

Acuérdate de esto

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La dieta adecuada es aquella que suministra de las vitaminas y minerales suficientes a nuestro cerebro y órganos vitales para que desempeñen correctamente su función. Una vez superado ese umbral no es necesario multiplicar la dosis, simplemente llegar a ella.

Si durante mucho tiempo hay deficiencias en una o varias de esas vitaminas y minerales puede surgir una alteración que haga que nuestro cerebro funcione a "medio gas". No es nada común que surjan enfermedades como el escorbuto, pero la ausencia de enfermedad no es sinónimo de buena salud.

Evitar productos ultraprocesados y consumir en su lugar alimentos saludables que podríamos cazar, pescar, cultivar y recolectar nos hará más saludables en general, y con un cerebro a pleno rendimiento.

Fuente | Qué alimentos pueden alterar el cerebro y el estado de ánimo, según la neurociencia

En Vitónica | Piensa lo que comes si no quieres que lo que comes te impida pensar: estos alimentos son los peores para tu cerebro

Imágenes | Unsplash

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