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Perder peso a partir de los 30: por qué es  más difícil y cómo podemos conseguirlo
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Perder peso a partir de los 30: por qué es más difícil y cómo podemos conseguirlo

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No son imaginaciones nuestras: a medida que cumplimos años, perder peso cuesta más esfuerzo, especialmente a las mujeres. Diversos factores influyen en este cambio que tienen tanto que ver con el envejecimiento del organismo como con los cambios en el estilo de vida que suelen ir acompañados con el cumplir años.

Si quieres saber cuáles son los principales motivos de este hecho, así como qué puedes hacer para luchar contra él, sigue leyendo.

Por qué cuesta más adelgazar con la edad

Como decimos, existen varios motivos y estos son algunos de los más importantes.

La pérdida de masa muscular

Puesto que la masa muscular tiene un metabolismo más alto que la pasa grasa, aumentarla y conservarla es una buena estrategia para ayudarnos a bajar de peso. Sin embargo, a medida que cumplimos años es normal ir perdiendo masa muscular poco a poco y cuesta un mayor esfuerzo recuperarla. Eso hace que el metabolismo del cuerpo se ralentice y que perder peso cueste más.

Dificultades añadidas para las mujeres

Las mujeres que han pasado por uno o más embarazos a veces no terminan de quitarse el peso que ganaron con cada uno de ellos, lo cual significa que han ido añadiendo kilos que cada vez va costando más eliminar. Además, los cambios hormonales de la menopausia y premenopausia pueden afectar al metabolismo, ralentizándolo y causando que perder grasa requiera más esfuerzo.

Toda una vida de dietas

Cada vez que hacemos una dieta drástica, aunque funcione durante un corto periodo de tiempo, las probabilidades de recuperar el peso a posteriori son altas. Es lo que se llama efecto yoyó. El problema es que con cada uno de esos intentos hemos ido cambiando la composición corporal de nuestro cuerpo y aumentando nuestro porcentaje de grasa corporal. Cuantas más veces hayamos hecho esto en nuestra vida más porcentaje de grasa podemos haber acumulado, y eso, igual que la pérdida de masa muscular, dificulta después el bajar de peso.

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Menor consumo de calorías

Normalmente con la edad nos vamos haciendo más sedentarios, lo cual reduce nuestro consumo total de calorías. Sin embargo, no solemos reducir la ingesta de calorías de la misma manera, por lo que conseguir el déficit calórico que es la única forma de quemar grasas resulta muy difícil

El estrés

El estrés es uno de los principales obstáculos a la hora de adelgazar. Los niveles elevados de cortisol, una de las hormonas asociadas al estrés, de forma continuada afectan a nuestro metabolismo reduciendo el ritmo al que consume calorías, lo cual supone una dificultad añadida a la hora de adelgazar.

Dormimos menos

Igual que el estrés, y directamente relacionado, la falta de sueño es otro factor que influye en la pérdida de peso. Es más común que los adultos a partir de los 30 tengan problemas de sueño, así como que duerman menos horas de las que necesitarían, que que esto mismo ocurra en personas más jóvenes, habitualmente con menos carga de trabajo y menos responsablidades.

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¿Qué puedes hacer para conseguirlo?

Aunque perder peso a partir de una edad sea más difícil, no es imposible. Para conseguirlo, tendrás que tener en cuenta todos los factores antes mencionados para tratar de compensarlos dentro de lo posible y así atenuar su impacto.

Mantente activo

Para combatir la pérdida de masa muscular y el sedentarismo, es importante que nunca dejes de estar físicamente activo. Quizá no sepas por donde empezar: aquí tienes algunos consejos. Camina, nada, sal de excursión a la montaña o apúntate a clases de baile. Busca una actividad que te guste y si así te animas, ve en compañía. Piensa que dedicar 3 o 4 horas a la semana a moverte es una forma de cuidar de ti mismo y mantenerte en forma.

Encuentra la forma de relajarte y descansar

A partir de una edad vamos dándonos cuenta de qué nos funciona para relajarnos y ayudarnos a descansar: una ducha templada antes de acostarte, una habitación cómoda y silenciosa, hacer yoga... Busca tú técnica y ponla en práctica. De nuevo, dedicar un rato a relajarte y dormir lo suficiente no es un capricho, es una necesidad y una forma de cuidar de tu cuerpo.

Mejora tus hábitos alimenticios

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Nunca es tarde para descartar hábitos en favor de otros más saludables. Deja los refrescos y los zumos azucarados, come menos carne y más frutas y verduras, reduce tu consumo de productos procesados... En el corto y medio plazo esto puede ayudarte a adelgazar, pero es que además en el largo plazo será beneficioso para tu salud.

Presta atención a lo que comes

Entre el trabajo, las obligaciones familiares y las demás responsabilidades, una forma de ahorrar tiempo puede ser comer cualquier cosa que pillemos con prisas, comer de camino de un sitio a otro, frente al ordenador o viendo la tele al llegar por la tarde agotados a casa. Es muy probable que así no prestes verdadera atención a lo que comes, no te fijes en las cantidades ni en los sabores y termines comiendo de más. Apagar las distracciones y dedicar nuestra atención a lo que estamos comiendo puede ser un paso sencillo pero importante a la hora de perder peso y de cambiar nuestra relación con la comida, algo para lo que nunca es tarde.

Imágenes | Unsplash
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