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El efecto del ejercicio físico sobre la depresión: no es una cura, pero puede ser de ayuda en algunos casos
Enfermedades

El efecto del ejercicio físico sobre la depresión: no es una cura, pero puede ser de ayuda en algunos casos

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La depresión es una de las enfermedades mentales, junto con la ansiedad, más habituales en la actualidad. Según la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 300 millones de personas en el mundo la padecen. Los datos son más serios de lo que podríamos pensar si tenemos en cuenta que se trata de una de las principales causas de discapacidad y que puede acabar agravándose con tentativas de suicidio. 

Es por ello que durante los últimos años se ha discutido cada vez más los posibles tratamientos y diferentes terapias que podrían ayudarnos a reducir estos índices y frenar el avance de esta enfermedad. Entre otros, mucho se ha hablado del efecto que tiene el deporte en nuestra salud mental y en la curación de la depresión. 

El efecto del deporte en la depresión

John Fornander Tazoumdqzxk Unsplash

No es la primera vez que desde Vitónica os hablamos de la investigaciones científicas que han relacionado la realización regular de deporte con un mejor control y mejora de los síntomas de la depresión

Según estas investigaciones, el efecto que incluso el deporte moderado puede tener se debe en parte a que al realizarlo mejoraría el estado físico de las personas que padecen depresión - normalmente afectado por la reducción del movimiento que viven los pacientes -. Además, al hacer ejercicio, nuestro cuerpo libera endorfinas que ayudan a nuestro estado de ánimo y nos hacen sentir bien.  

Pero ese no es el único efecto positivo que el hecho de liberar endorfinas por medio del deporte tiene en las personas que padecen depresión, sino que también ofrecen un efecto analgésico y sedante, que ayuda tanto a la sensación de relajación, como a reducir el dolor que algunas de las personas que padecen depresión sienten. 

Por otro lado, la realización de deporte, incluso moderado, facilita que produzcamos neurotrofinas. Estas proteínas son especialmente importante a la hora de crear nuevas neuronas y conexiones entre ellas. Las personas que padecen depresión pueden ver su red neuronal afectada, y parece que el deporte podría ayudarles a mejorarla

Debemos tener en cuenta que, por el momento, en lo que respecta a la relación entre deporte y depresión, las evidencias científicas son muy pocas y no siempre de buena calidad 

En cualquier caso, debemos tener en cuenta que, por el momento, las evidencias científicas son muy pocas y no siempre de buena calidad. Lo que sí se sabe es que las personas que padecen depresión acaban dejando de hacer actividades cotidianas, se "desactivan" por así llamarlo y el deporte puede ayudar a la activación conductual, de manera que comiencen a hacer nuevas actividades que las aleje de la "paralización" o la retroalimentación de actividades que refuerzan la depresión. 

La actividad física y deporte no son una cura

Lawrson Pinson Jhkl704hsis Unsplash

Sin embargo, que el deporte pueda ayudar a mejorar los síntomas de la depresión y a hacerlos más llevables, no significa que por sí mismo sea una cura. Es importante que tengamos esto en cuenta ya que creer que podemos curarnos a nosotros mismos realizando deporte puede hacer que descuidemos la búsqueda de ayuda profesional y médica

Para empezar, debemos tener en cuenta que la depresión es una enfermedad multifactorial y, como tal, es importante que se trate de una forma multidimensional. Además de eso, cada uno de nosotros tenemos unas condiciones personales y físicas particulares y es importante que se tengan en cuenta al recomendarnos un tratamiento. 

Algunas de las personas que padezcan depresión pueden, incluso, no verse beneficiadas por la realización de deporte, al menos sin control. Y es que, si tenemos un estado físico muy empeorado o nuestra capacidad cardiopulmonar se ha visto reducida, ponernos a hacer deporte de manera muy exigente o sin control puede ser contraproducente. Puede generar más dolor corporal, o una sensación de exigencia y falta de logro que refuerce el estado depresivo. 

Los profesionales médicos y de la salud mental son quienes nos pueden ofrecer un tratamiento adaptado a nosotros y nuestras necesidades personales

Por ello, es importante que siempre acudamos a especialistas de la salud mental y a nuestro médico, de manera que nos ofrezcan el mejor tratamiento adaptado a nuestras necesidades y situación particular. Este tratamiento puede incluir terapia psicológica, medicación, y otras actividades de apoyo como puede ser el deporte. 

Además, si nuestros médicos, psicólogos y psiquiatras consideran que es recomendable para nosotros que hagamos deporte, es interesante que contemos con un profesional, como un entrenador personal, que nos indique cuáles son las opciones más adecuadas y adaptadas  a nosotros. 

Cuando el deporte afecta al riesgo de padecer depresión

Scott Webb 5isdiqwwnp4 Unsplash

En algunos casos, el deporte no solo no ayuda a controlar los síntomas de la depresión sino que puede incluso ser parte del problema. Este es el caso de los deportistas de élite. 

Las investigaciones al respecto encuentran que los deportistas de élite tienen el mismo riesgo de padecer enfermedades mentales como la depresión que la población general y la realización de deporte no suponía ningún efecto protector para ello

Sin embargo, sorprendemente, lo que también encuentran es que en el caso de estos profesionales, las causas que generaban el desarrollo de esta enfermedad podían ser algo diferentes. Y es que, aunque comparten factores de riesgo con la población general, también aparecen otras causas como grandes niveles de estrés crónico, malas estrategias del manejo de estrés, verse forzados a retirarse, sufrir eventos traumáticos como las lesiones, o sentirse maltratados por las instituciones deportivas, entre otras cosas. 

Por ello, aunque la recomendación de deporte cuando padecemos un problema de salud mental puede ser interesante, es importante que tengamos en cuenta las condiciones específicas de cada persona y que la recomendación no se haga como algo genérico sin haber evaluado la situación particular de cada paciente. 

Imágenes  |  Unsplash

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