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Clases de Yoga con cerveza, o como pasar de algo saludable a promocionar el consumo de alcohol

Clases de Yoga con cerveza, o como pasar de algo saludable a promocionar el consumo de alcohol
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Casi a diario podemos encontrar noticias en los medios de comunicación que nos hablan de las bondades del alcohol, más en concreto de las bondades de la cerveza y el vino, incluso con estudios científicos que refuerzan las tesis de esos artículos. Lo que muchas veces no vemos es que, en la mayoría de las ocasiones se trata de titulares sensacionalistas o existen conflictos de interés entre quien encarga dicho estudio y las conclusiones que arroja.

Lo que sí sabemos es que la cantidad ideal de alcohol a consumir si queremos cuidar nuestra salud es cero. También sabemos que los supuestos beneficios de las bebidas alcohólicas se ven muy superados por los perjuicios que pueden tener para nuestro organismo y que, hablando de alcohol, no existe eso que llaman "moderación".

Hacer deporte está de moda (y menos mal), y esto es aprovechado por fabricantes de bebidas alcohólicas para promocionar sus bebidas unidas a los beneficios saludables del ejercicio. Así han llegado hasta nosotros las clases que combinan Yoga y cerveza: una idea sorprendente pero que no cuenta con muchos beneficios.

Tampoco han inventado la rueda... Con el vino ya lo conocíamos

Y es que de esto trata Beer Fit Club: un grupo de personas que se reúne de forma mensual en Nueva York para degustar una cerveza mientras practican Yoga. Según ellos mismos afirman en un reportaje para el Wall street Journal, es una forma de acercar el Yoga a más gente y, a su vez, de promover los negocios locales que ofertan cerveza.

Sin duda es una forma muy original de practicar Yoga, donde el vaso de pinta se utiliza para conseguir un mayor equilibrio (siempre y cuando no te bebas la cerveza antes de empezar, claro), gracias a que actúa como un punto en el que podemos fijarnos para mejorar la concentración. Incluso cuentan con sus propias poses de Yoga con vaso incorporado, y durante las clases se van dando pequeños sorbos a la bebida mientras se aprecian los distintos sabores y olores.

No son los únicos en llevar a cabo esta especie de híbrido entre Yoga y bebida: en Eat.Yoga.Drink apuestan por el mindfulness (recordemos que no tiene mucho respaldo científico) a la hora de practicar Yoga y de beber una cerveza, y en Yoga + Beer (ambas operando en estados Unidos) aprovechan las clases de Yoga para aprender más sobre cerveza mientras van degustándola.

¿Por qué combinar Yoga y cerveza no es una buena idea?

La combinación Yoga + cerveza puede parecer apetecible, pero no es la mejor de las ideas: lo primero de todo porque estamos asociando los muchos beneficios del Yoga (avalados por la ciencia) al consumo de alcohol, que no tiene ningún beneficio en absoluto para nuestro organismo.

Para saber un poco más sobre por qué la pareja Yoga + cerveza no es la ideal hemos hablado con Susana Pascual, profesora de Hatha Yoga en Madrid y autora del blog Rigbyoga.

Bueno, como broma tuvo su momento, pero intentar convencer de que es algo correcto y adaptable a la filosofía de yoga es una locura que, me temo, desvirtúa lo que otros profesionales se toman en serio.

Uno de los argumentos de la fundadora es que se pretende combinar la práctica con la ingesta de cerveza para conseguir un nivel más alto de conciencia (???). Sin embargo, no ha debido caer esta mujer en que precisamente uno de los principios de la meditación (parte esencial de yoga, aunque se trabaje con el cuerpo a través de asanas) es educar a la mente para que quede lo más objetiva posible, libre de interferencias que aparten de la concentración y de esa ecuanimidad. Debería, pues, explicar como un consumo de una bebida alcohólica «ayuda» a eso.

Desde un punto de vista más práctico, tampoco hay por donde agarrarlo: una clase de yoga consiste, en su mayor parte, de asanas que se van compensando unas con otras. Así, se trabaja mucho con inversiones, el cuerpo sube y baja en distintos movimientos. La ingesta de líquido (y ya no digamos si éste contiene alcohol) puede provocar un reflujo que nos haga sentir incómodos o incluso indispuestos.

En resumen, una «moda-broma» con bases tan poco sólidas como el contenido de los botellines.

Imagen | Pexels
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