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Intentar seguir al monitor en las clases puede ser un error fatal

Intentar seguir al monitor en las clases puede ser un error fatal
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Y sobre todo en el caso de los novatos. Las clases colectivas tienen una gran ventaja, y es que son muy motivantes, y eso es un arma de doble filo ya que podemos sobrepasar nuestros límites. Intentar seguir el ritmo del monitor puede ser un error que haga que el entrenamiento no se adapte a nuestras posibilidades.

He visto a gente intentando seguir el ritmo del monitor en clase de spinning y que acaban casi desmallados. Sin duda una clase se puede aguantar pero a esa intensidad no creo que mucha gente repita. Lo mejor, y tal como dicen los buenos monitores, es que cada uno vaya a su ritmo, sin pasarse.

Las clases de body pump son otro ejemplo, intentando poner el mismo peso que el profesor en la barra y al final se acaban haciendo mal los ejercicios por un exceso de peso. Cada uno tiene que adaptar el peso a su nivel de condición física y poco a poco ya iremos subiendo.

Afortunadamente cada vez más son los monitores que no se toman la clase como una competición, sino como una manera de enseñar a sus alumnos y de adaptar la intensidad del ejercicio a cada uno, lo que en el fondo se traduce en evitar lesiones y sobreentrenamiento.

A veces hay que recordar que ir al gimnasio no es ir a una competición a ver quién puede más o quién está más fuerte. Siempre hay que ser consciente de las posibilidades de cada uno y en este caso más vale que falte que no que sobre.

En Vitónica | El peligro de las clases colectivas En Vitónica | Body Pump, el ejercicio completo Imágen | alextremps

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