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Adicción a las harinas refinadas

Adicción a las harinas refinadas
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En la dieta de todo deportista los hidratos de carbono ocupan un papel importante, pero también pueden pasar factura si los consumimos sin control y de la forma menos adecuada, ya que pueden acabar generando en nuestro organismo una dependencia que se conoce como adicción a los hidratos, algo que sucede más de lo que pensamos, y que puede tener graves consecuencias para el organismo.

Seguramente que en más de una ocasión hemos sentido la necesidad inminente de ingerir hidratos de carbono provenientes de harinas. Esta situación se debe a que el cuerpo acusa una falsa demanda de energía que tiene una perfecta explicación fisiológica.

Las harinas refinadas están formadas principalmente por hidratos de carbono, que al ser ingeridos son transformados en glucosa por el organismo. La glucosa hace que las reservas de glucógeno del organismo aumenten y que por lo tanto tengamos energía. Pero las harinas refinadas hacen que el aumento de la glucosa sea elevado, ya que se digieren rápido. Para contrarrestar este aumento el cuerpo genera la hormona insulina que es la encargada de llevar la glucosa a las células y transformarla en energía, o si no se utiliza acumularla en forma de grasa.

Cuando la glucosa se ha colocado en su lugar correspondiente la insulina disminuye y entra en juego otra hormona llamada glucagón que es la que se encarga de transformar la grasa acumulada en energía. Ambas deben mantener un equilibrio para que el organismo funcione correctamente. El problema reside en que cuando consumimos demasiadas harinas refinadas la insulina aumenta y se mantiene en niveles elevados en detrimento del glucagón, que no entra en escena. Esto hace que no consumamos las reservas de grasa del organismo y que éste nos genere una necesidad de consumir alimentos ricos en hidratos de carbono, ya que cuando se agota el glucógeno el cuerpo nos pide más.

Esta situación tendrá efectos nocivos para el organismo, puesto que el aumento de peso será considerable, al igual que el incremento de las reservas de grasa del organismo con lo que ello conlleva en lo referente al sistema circulatorio. Por este motivo es importante que dejemos de lado la ingesta de harinas refinadas, pues a la larga nos acabarán creando una dependencia, pues el cuerpo nos va a pedir más combustible.

Lo que debemos hacer es concienciarnos y consumir harinas enteras, es decir, integrales, al tratarse de hidratos de carbono complejos que el organismo procesa de forma lenta, lo que hace que la energía que nos brindan se libere poco a poco pudiendo utilizarla a lo largo del día y haciendo que el organismo genere insulina y glucagón para así consumir la energía almacenada en forma de grasa.

Imagen | lockstockb

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