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Hacia dónde dirigir la mirada en un entrenamiento de carrera

Hacia dónde dirigir la mirada en un entrenamiento de carrera
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Parece una tontería pero hasta cuando corres es importante saber hacia dónde tienes que mirar. La respuesta a la pregunta de hacia dónde debemos mirar es simple: hacia adelante unos dos metros por delante de nosotros, aunque naturalmente hay variantes y más cuando corremos un buen rato.

¿Por qué es importante saber hacia donde miramos? Porque puede limitar nuestro rendimiento o ayudarnos a ser más eficaces cuando salimos a correr. Cuando corres y miras hacia abajo estás limitando la entrada de aire por las vías aéreas superiores, ya que el aire encuentra más resistencia hasta llegar a los pulmones.

En cambio, al correr mirando hacia adelante las vías aéreas están en una posición más propicia para captar gran cantidad de aire, ya que al no tener la cabeza mirando hacia abajo el aire no tiene que sortear esa pequeña curvatura y el aire entra de manera directa sin encontrarse tanta resistencia.

Prueba a hacerlo en casa tranquilamente y verás la diferencia: mirando hacia adelante la respiración es más fluida. Alguien puede pensar que tampoco puede limitar tanto el rendimiento, pero tengamos en cuenta que el running es una actividad aeróbica y cuanto más oxígeno llegue a nuestro cuerpo más eficientes seremos y más mejoras se producirán.

Luego está el que mira constantemente hacia atrás o a los lados: tampoco es algo que sea muy beneficioso ya que estás gastando energía y perdiendo la concentración, aparte de poder encontrarte un obstáculo traicionero y acabar en el suelo. Lo de mirar cada minuto al pulsómetro tampoco es buena idea: se pierde la mecánica de la carrera y psicológicamente suele pasar que las pulsaciones aumentan por la ansiedad o el estrés de estar preocupados de la frecuencia cardíaca.

Lo verdaderamente importante cuando sales a correr es encontrarse cómodo y disfrutar, si tu costumbre es mirar hacia abajo y te es imposible cambiar el hábito tampoco es algo que deba preocuparte; pero si puedes corregirlo, mejor. Además, así disfrutarás de las hermosas vistas y de lo que se te avecina por delante.

Este artículo fue originalmente publicado por Juan Lara en julio de 2008 y ha sido revisado para su republicación.

Imagen | Unsplash

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