
La mayoría de corredores utilizamos un pulsómetro para controlar nuestro estado real a lo largo de la carrera. Es un aparato que nos puede ofrecer infinidad de posibilidades y beneficios a la hora de establecer un control sobre el desarrollo de la actividad, pero existen muchos malos usos que no debemos pasar por alto para aprender a utilizar a la perfección el pulsómetro.
Es cierto que si nos decidimos a salir a correr debemos echar mano de un pulsómetro, pues será nuestro mejor compañero al mantenernos informados en todo momento de nuestro estado simplemente con comprobar las pulsaciones que estamos teniendo. Pero en muchos casos el pulsómetro puede ser mal usado y en vez de ayudarnos, acabar siendo un estorbo que nos dará más quebraderos de cabeza. Por ello es importante que recapacitemos y seamos coherentes a la hora de usarlo.






