Un plato de lentejas o un puñado de almendras tienen poco de novedoso. Quizá por eso cueste prestarles la misma atención que a un suplemento que promete ayudarnos a envejecer mejor. Pero antes de añadir otro bote a la rutina, merece la pena mirar qué estamos comiendo ya que algunos de los nutrientes que buscamos en cápsulas ya están en alimentos de toda la vida.
"Cuando nos falta magnesio en el cuerpo envejecemos a mayor velocidad", explica Sebastián La Rosa, médico y divulgador, en sus redes sociales. Y esa afirmación tan tajante tiene su explicación.
La relación entre el magnesio y nuestra edad biológica
El magnesio "actúa sobre varios mecanismos que explican el deterioro con la edad", sostiene el médico, y uno de ellos es la inflamación. En palabras del experto, "es un acelerador del reloj biológico". Se refiere a la inflamación crónica de bajo grado, relacionada con el envejecimiento y distintas enfermedades asociadas a la edad. Esa conexión entre la inflamación y la edad biológica se conoce como "inflammaging".
Una revisión publicada en Nutrients en 2024 recoge investigaciones sobre estos procesos. Describe cómo unas concentraciones bajas de magnesio pueden favorecer señales inflamatorias y alteraciones celulares, así como mecanismos relacionados con la salud de los vasos sanguíneos.
"Cuando falta magnesio, aumentan señales inflamatorias como interleucina-1 y TNF-alfa", escribe La Rosa. Son moléculas que intervienen en la respuesta inflamatoria, y la revisión describe ese efecto en estudios experimentales.
Aunque aquí conviene distinguir lo que ocurre en las células de lo que consigue un suplemento. La revisión reúne resultados de laboratorio, modelos animales y estudios en humanos. Sus autores consideran que mantener un buen equilibrio de magnesio podría contribuir a envejecer con salud, pero piden más investigación para comprobarlo.
Un mineral necesario que también está en alimentos cotidianos
Hay funciones del magnesio que sí conocemos bien. El magnesio participa en más de 300 sistemas enzimáticos, interviene en la producción de energía y contribuye al funcionamiento muscular y nervioso.
Para incorporarlo a la alimentación hay opciones corrientes: legumbres, frutos secos, verduras de hoja verde y cereales integrales. Entre ellas están las lentejas, las almendras, los anacardos y las espinacas.
También lo encontramos en la avena y el pan integral, además del yogur, el aguacate o el plátano.
Cuándo tiene sentido plantearse un suplemento
La Rosa lo plantea con una indicación sencilla: "primero asegúrate de comer suficiente". También señala que tomar cantidades por encima de lo normal no añade beneficios salvo en situaciones concretas. La cuestión es cubrir las necesidades, sin dar por hecho que una cantidad extra vaya a mejorar nuestra salud.
Además, dosis altas de suplementos pueden provocar diarrea, náuseas y molestias abdominales e incluso pueden interferir con algunos medicamentos. Antes de empezar a tomarlos, conviene revisar con un profesional si realmente hacen falta y si son compatibles para nuestra situación.
Foto | Ready Made, Dr La Rosa
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