Juan Antonio Martín, entrenador personal: "Las mujeres que empiezan a hacer pilates a los 50 notan cambios antes de lo que imaginan, especialmente en su movilidad"

El pilates puede ser una buena puerta de entrada al ejercicio físico, aunque el entrenamiento con pesas sigue siendo fundamental para conservar la musculatura durante la menopausia

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Redacción Vitónica

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Empezar a entrenar después de cumplir 50 años puede ser complicado, sobre todo para aquellas personas que nunca han practicado ejercicio de manera habitual. Como el gimnasio no siempre resulta atractivo, enfrentarse a una rutina de pesas puede generar cierta inseguridad. Sin embargo, existen disciplinas que permiten familiarizarse con el movimiento de una forma progresiva, tal y como sucede con el pilates.

Juan Antonio Martín, entrenador personal especializado en mujeres durante la menopausia, considera que esta actividad puede ser una buena manera de comenzar. Como el pilates permite trabajar la postura, la respiración y el control corporal mediante ejercicios adaptables a diferentes niveles, esto es especialmente interesante para quienes buscan mejorar su condición física sin enfrentarse a entrenamientos demasiado exigentes.

Los beneficios del pilates a partir de los 50 y cómo combinarlo con las pesas

Uno de los aspectos más interesantes de esta disciplina es su capacidad para mejorar tanto el equilibrio como la movilidad. De hecho, una revisión científica publicada en Healthcare encontró beneficios del pilates sobre el equilibrio en personas mayores, sobre todo en algunas pruebas específicas relacionadas con la estabilidad dinámica. De esta forma, aunque sus resultados no permiten establecer cuándo aparecen las primeras mejoras, respaldan su utilidad para trabajar capacidades relacionadas con la autonomía.

La otra parte positiva es que también permite fortalecer la musculatura abdominal, los glúteos y los músculos que estabilizan la columna, así como favorecer una mayor conciencia corporal. Sin embargo, esto no significa que todas las modalidades de pilates proporcionen los estímulos suficientes como para conservar la masa muscular y la densidad ósea, dos aspectos especialmente importantes durante la menopausia.

Por eso, Martín explica en una entrevista concedida a ¡HOLA! que conviene complementar el pilates con ejercicios de fuerza progresivos. Así, el entrenador recomienda trabajar los principales grupos musculares al menos dos veces por semana utilizando movimientos como sentadillas, peso muerto o remos, y aumentar las cargas conforme a medida que mejore nuestra condición física.

De esta forma, una distribución sencilla podría incluir dos sesiones semanales de pilates, otras dos de fuerza y varias caminatas a buen ritmo. Lo más importante es encontrar una combinación que podamos mantener utilizando el pilates como una forma accesible de ganar confianza y, al mismo tiempo, familiarizarnos con el ejercicio sin descuidar el trabajo muscular necesario para envejecer con mayor autonomía.

Foto | Canva

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