
El cuerpo se mueve y funciona gracias a los alimentos que ingerimos que son el combustible para que podemos realizar las diferentes funciones físicas básicas de todo ser humano. Estos nutrientes que nos aportan los alimentos el cuerpo los transforma en energía y es necesaria para poder mantenernos en pie. La alimentación es la fuente de esta energía, pero a pesar de ello todavía es mucho lo que desconocemos al respecto, tanto que existen muchos errores frecuentes en lo que a la energía se refiere.
Antes de nada debemos tener claro que todos los alimentos nos aportan energía en mayor o menor medida. La principal fuente de energía son los hidratos de carbono, que nos brindan un tipo de energía rápida y fácilmente asimilable y transformable por el organismo. Por ello es necesario que los hidratos de carbono estén presentes en todas las comidas, ya que el cuerpo los necesita para funcionar. No debemos abusar de ellos, pero deben estar presentes de manera moderada en alimentos como el pan, el arroz, las pastas…






Es una de las ideas que está teniendo más acogida a la hora de mantener el peso a raya: Acelerar nuestro propio metabolismo para quemar más calorías sin necesidad de hacer una dieta severa o ponerse a hacer ejercicio a quemarropa. Vamos a ver algunos de los recursos más efectivos (y sanos) para que nuestro metabolismo se optimice:

