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Sucedáneos de angulas, marisco y caviar: todo lo que tienes que saber sobre los derivados del mar que pones en tu mesa de Navidad
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Sucedáneos de angulas, marisco y caviar: todo lo que tienes que saber sobre los derivados del mar que pones en tu mesa de Navidad

Existen productos alimenticios que cada Navidad se repiten en nuestras comidas y cenas familiares. Pero, ¿y si te dijéramos que no todos ellos son lo que parecen?

A pesar de que tengamos bastante asumida su presencia dentro de nuestro menú navideño, la mayoría de productos supuestamente elaborados con angulas, marisco y caviar que vemos en nuestros platos realmente son sucedáneos, es decir, una versión con inferior calidad derivada de estos exquisitos alimentos provenientes del mar.

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En el post de hoy te contamos cómo identificar fácilmente un sucedáneo de marisco en el supermercado y analizamos cuáles son sus ingredientes habituales y propiedades nutricionales para que no te lleves sorpresas innecesarias.

El surimi es la clave de todo

Habitualmente pensamos que el término surimi únicamente hace referencia a las clásicas bocas de mar —también llamadas palitos de cangrejo aunque no lleven cangrejo ni por asomo— pero lo cierto es que el surimi abarca mucho más que un único producto.

Realmente, el surimi es la materia prima con la que se elaboran los distintos sucedáneos que vemos en el mercado: palitos de cangrejo, gulas y demás productos que emulan a distintos tipos de marisco.

El surimi es una masa elaborada a partir del músculo de distintos pescados blancos, principalmente, y de otros ingredientes como almidones, colorantes, aceites vegetales y azúcares. Es decir, en la práctica es un ultraprocesado del mar.

Por supuesto, el surimi puede consumirse sin ninguna preocupación porque pasa por estrictos controles de seguridad alimentaria —al igual que el resto de alimentos del supermercado—, pero no podemos destacar en absoluto sus valores nutricionales.

El caviar que no es caviar

Es bastante común que en nuestras veladas navideñas encontremos pequeñas perlas oscuras adornando canapés con salmón y otras delicias. Sin embargo, en pocas ocasiones estaremos ante caviar auténtico. Y no es para menos, ya que el precio del producto original no es apto para todos los bolsillos.

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Según la legislación española, está prohibido denominar caviar a un producto distinto de las huevas del esturión o Acipenser sturio. Por ello, es común encontrar en el supermercado sucedáneos de caviar que no dejan de ser las huevas provenientes de otras especies de pescado, como por ejemplo lumpo, bacalao, salmón o mújol, cuyo coste es notablemente inferior.

En el caso de huevas de peces diferentes al esturión, debemos estar atentos a la denominación de venta que siempre deberá indicar la especie concreta de procedencia de las huevas, acompañando también la mención 'sucedáneo de caviar'.

Los palitos de cangrejo que no llevan cangrejo

Las bocas de mar —también conocidas erróneamente por el sobrenombre de palitos de cangrejos— se han convertido en un clásico dentro de la alimentación de muchas personas, principalmente gracias a su versatilidad dentro de ensaladas y platos fríos.

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Los palitos de cangrejo cuentan con grandes defensores que lo catalogan como una alternativa ideal al consumo de pescado dentro de la dieta, pero lo cierto es que no es así en absoluto ya que no cuenta con las grasas y proteínas de buena calidad que habitualmente contiene el pescado.

Este producto no tiene ni un solo gramo de cangrejo, y su composición consiste principalmente en surimi mezclado con almidones, azúcar y aceites refinados que lo convierten en una pésima opción nutricional.

Las gulas que no son angulas

Otro clásico de nuestra gastronomía son las míticas gulas, un producto que se ha popularizado en nuestro país gracias a exitosas campañas de marketing.

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Para muchos consumidores las gulas son sinónimo de calidad. Una preparación gastronómica con ajos y guindilla que en absoluto puede representan un problema para la salud y que solamente evoca placer y disfrute para el paladar.

Sentimos decirte que las gulas también son derivados del surimi. Es decir, que están elaboradas con la misma materia prima que los palitos de mar. La única diferencia entre ambos productos reside en la forma que adquiere el producto en las etapas finales del procesado, donde el surimi pasa por unos moldes o extrusores que le confieren su forma final. Además, el acompañamiento e ingredientes también contribuyen a que su sabor esté bastante bien diferenciado.

Tallarimis de surimi: la última novedad del sector

Recientemente ha sido introducido en el mercado un producto denominado 'Tallarimis de surimi', novedad que deja bastante clara su naturaleza desde el inicio y cuya denominación no da lugar a errores gracias al rimbombante nombre que la acompaña.

En este caso nos encontramos con una suerte de pasta cuya composición nutricional sigue siendo igual de pésima que la de sus homólogos sucedáneos, ya que cuenta con un 63% de surimi, almidón de arroz que sirve como relleno — y para dar consistencia—, así como aromas y sal para potenciar las características organolépticas del producto.

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Por otro lado, y a pesar de que la denominación de venta no de lugar a error, lo cierto es que estos 'Tallarimis de surimi' cuentan con varios reclamos polémicos que resaltan rápidamente por encima del resto: 0% de grasa y fuente de proteínas —además de los habituales 'sin gluten' y 'sin lactosa'—.

Ambos reclamos están regulados por el Reglamento 1924/2006 de la Unión Europea relativo a declaraciones nutricionales y propiedades saludables. Esto, por supuesto, no convierte automáticamente al producto en saludable.

Para poder etiquetar como 0% en grasa, el producto no debe contener más de 0,5 gramos de grasa por cada 100 gramos de producto. Como ya te contamos en Vitónica, no todas las grasas son perjudiciales para la salud. Por ello este tipo de menciones no te garantizan estar frente a un producto saludable.

Por otro lado, la declaración 'Fuente de proteínas' solamente puede utilizarse si las proteínas aportan como mínimo el 12 % del valor energético del alimento. Esta mención tampoco garantiza el éxito nutricional, ya que no todas las proteínas son iguales. Y, en este caso, las proteínas provenientes del surimi son de una calidad nutricional muy pobre.

Cómo identificar fácilmente un sucedáneo

Puede parecer una tarea complicada, pero lo cierto es que identificar cuándo estamos ante un sucedáneo de surimi es bastante sencillo.

Basta con revisar el campo destinado a la denominación de producto dentro del etiquetado del alimento. Esta mención habitualmente se encuentra en la parte trasera del envase, cerca del peso neto y otros elementos como los ingredientes y la tabla de composición nutricional.

Si encontramos términos como 'derivado de surimi', 'producto de la pesca transformado' o similares, estaremos sin lugar a dudas ante un sucedáneo de surimi. No debemos fiarnos del etiquetado frontal, donde habitualmente se utilizan términos que suenan muy bien pero que no tienen por qué estar recogidos textualmente en la legislación, por lo que en la práctica no significan absolutamente nada.

Este es el caso de nombres de fantasía como 'delicias del mar', 'palitos de mar' o 'perlas de pescado'. Si los encuentras en un producto, lo más probable es que estés ante un sucedáneo de surimi o de caviar.

En general, no son productos saludables

Si hablamos de los sucedáneos elaborados a base de surimi como los palitos de mar, las gulas o los tallarimis, lo cierto es que no debemos esperar un gran contenido en nutrientes dentro de su composición.

Estos productos cuentan habitualmente con altas cantidades de azúcar, sal y aceites refinados entre sus ingredientes. La finalidad que persigue la utilización de estos ingredientes, además de tecnológica, es conseguir un incremento notable de la palatabilidad del alimento, es decir, hacer que sea más apetecible.

Por otro lado, los sucedáneos del caviar no suponen un problema demasiado grande respecto a sus propiedades nutricionales. La única diferencia en este caso es la variedad de pescado a partir de la cual se obtienen sus huevas, como ya hemos visto. Además, las cantidades de sucedáneo de caviar que habitualmente ingerimos son mínimas, por lo que estas pequeñas variaciones nutricionales según la especie apenas son relevantes.

Vitónica | Qué es el valor biológico de las proteínas y por qué debería importarte en tu dieta

Imágenes | iStock

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