Cuatro psicólogos nos cuentan cómo generar un nuevo hábito saludable y mantenerlo
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Cuatro psicólogos nos cuentan cómo generar un nuevo hábito saludable y mantenerlo

Tomar la decisión de crear y mantener un estilo de vida saludable no es tarea fácil. Aunque seamos conscientes de que las ventajas son innumerables (entre otras cosas, nos ayuda a sentirnos mejor y a vivir más tiempo), la pereza o la frustración a menudo se apoderan de nosotros.

"Aunque a veces parezca imposible, si somos constantes lograremos lo que nos propongamos", afirma Lucía Jiménez Vida, experta en hábitos y productividad desde la esencia.

Siempre que empezamos un nuevo hábito, lo hacemos con ganas, motivados. Pero de repente, llega un día en el que no nos apetece nada ponerlo en práctica, y no pasa nada. Y si la pereza nos invade un día detrás de otro, al final acabamos desistiendo (ya que requiere un mínimo esfuerzo y mucha constancia). Hablamos con varios psicólogos para dar con las claves sobre cómo generar un nuevo hábito saludable y mantenerlo:

Desde una mirada emocional y psicológica

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Rocío Rodríguez, especializada en la psicología de la alimentación, trastornos alimentarios, autoestima e imagen corporal, nos habla sobre la importancia de establecer rutinas saludables desde una mirada emocional y psicológica. Un paso imprescindible antes de establecer un nuevo hábito.

"El autocuidado es un tema que últimamente resuena mucho. En este caso, hablamos de crear rutinas desde el amor a uno mismo y no desde la obligación. Desde la idea de escucharme, respetarme...", enuncia.

Así mismo, sostiene que parte de ese autocuidado radica en ser flexible con las rutinas: "Permitirme no hacerlo excepcionalmente también favorece la adherencia a las rutinas porque lo vivimos como una manera de cuidarnos, no como una obligación".

Rodríguez recuerda que lo que hace que no podamos establecer una rutina es sentir que nos obligamos a hacerla. "Muchas veces nos planteamos ser muy rígidos con las rutinas para cumplirlas. Sin embargo, en el momento en el que abrimos la opción de poder saltárnoslas es cuando dejamos de verlo como una imposición. Lo que elijo es lo que se mantiene en el tiempo, no lo que me impongo".

La psicóloga garantiza que establecer rutinas desde la emoción puede servirnos para todo. "En el caso de la comida, por ejemplo, tendríamos que plantearnos cómo comemos y para ello hemos de adentrarnos en el hambre emocional y en cómo afecta a nuestra alimentación", añade la experta en psicoterapia online.

Calibra tus capacidades con respecto al objetivo que te quieras marcar (sé realista)

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No es fácil pasar de la intención a los hechos. "Lo primero que tienes que calibrar son tus capacidades con respecto al objetivo que quieras marcar. Tienes que ser optimista y estar motivado, pero también realista. Si te pones un objetivo demasiado ambicioso, acabarás abandonando", explica la psicóloga Lourdes Infante Cerezo.

Define bien tu objetivo

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Infante Cerezo nos explica que si no definimos bien el plan, seguramente quede en el aire y buscaremos cualquier excusa o contratiempo para no hacerlo. Por eso, el siguiente paso es trazar un plan que esté bien definido, por ejemplo: "voy a empezar a hacer ejercicio dos días a la semana (martes y jueves), de 6 a 7 de la tarde, en el gimnasio que está cerca de mi casa".

Establece tus tiempos

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Otro de los consejos que nos brinda esta experta es no dejarnos llevar por la ley del "todo o nada". Si un día fallas en ese nuevo hábito que quieres instaurar, que eso no signifique vía libre para dejar de intentarlo el resto de la semana.

"Ponte metas a corto, medio y largo plazo. Esto se entiende bien con el ejemplo de pérdida de peso. No pretendas perder 8 kilos en una semana. Ese puede ser tu objetivo final, pero en el camino puedes marcarte pequeñas metas, de esta forma irás viendo tu avance sin frustrarte y llevarás un control de tus mejoras", añade.

Aunque parezca una tontería, nos recuerda a veces no hacemos eso que teníamos pensado porque directamente se nos olvida. Para eso te recomiendo que te pongas una alarma o bien tengas una agenda donde anotes horas, días, programación o lo que necesites, dependiendo de cual sea tu nuevo hábito.

No instaures más de un hábito a la vez

Por último, la psicóloga recomienda no instaurar en nuestra rutina más de un hábito a la vez: "Céntrate en uno y, hasta que no lleves con él el tiempo necesario donde sientas que está integrado (entre uno y dos meses), empieces con el siguiente".

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Busca ayuda de un profesional (el proceso terapéutico)

El éxito de conseguir un objetivo saludable, como por ejemplo un tratamiento nutricional, es que el paciente pueda hacer un cambio a largo plazo y lo pueda introducir en su vida como un hábito más.

"Desde la psicología se aportan estrategias para entender qué lleva a una mala relación con lo que sea, en este caso, por ejemplo, la comida, e intentar sanarla. No sirve hacer dietas un par de meses y después abandonarlas", advierten desde el equipo de psicólogos de Gaztambide 17.

Por eso, desde este centro apuesta por la Psiconutrición, la combinación de la terapia psicológica con el tratamiento nutricional (en realidad, se puede aplicar a cualquier hábito): "Plantearse perder peso desde la exigencia no es Psiconutrición, porque no se está educando en unos hábitos de alimentación desde el permiso, el disfrute o la flexibilidad".

Y aseguran que tampoco se está teniendo en cuenta qué ha llevado a esa persona a relacionarse con la alimentación desde la restricción, exigencia, atracón o condicionantes sociales, educacionales, familiares, incluso las redes sociales. "El proceso terapéutico no tiene por qué estar enfocado per se a una pérdida de peso sino qué es lo que ha llevado a la persona a generar malos hábitos. También se trabajan los aspectos psico emocional y social".

Hay cosas que simplemente escapan de nuestras manos (como la velocidad con la que pierdes peso, la capacidad de ganar masa muscular, la genética, etc). Sin embargo, sí depende de uno mismo la alimentación, los entrenamientos, el descanso y, sobre todo, los cambios o mejora de hábitos...

En definitiva, la capacidad para mejorar nuestro estilo de vida y que así los resultados estén garantizados. Sin embargo, siempre que nos conlleve un disgusto excesivo podemos optar por pedir ayuda de un profesional.

Imágenes |  Unsplash, Pixabay, Pexels

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