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Desgranamos los motivos por los que engordamos al dejar de fumar

Desgranamos los motivos por los que engordamos al dejar de fumar
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Hace unos días muchas personas se llevaban las manos a la cabeza al ver el cambio que ha sufrido la presentadora Tania Llasera, y es que ha engordado mucho en los últimos meses. Ella lo achaca a haber dejado de fumar. Este puede ser un motivo por el que muchas personas siguen fumando. Nosotros en este post queremos desgranar los motivos por los que podemos ganar peso al dejar este vicio insano.

No es algo matemático. Esto es algo que tenemos que tener presente siempre, ya que no es dejar de fumar y automáticamente engordamos. Es importante que desterremos este miedo, ya que de este modo podemos tener una excusa perfecta para seguir manteniendo el vicio. Por ello lo entenderemos mejor cuando veamos los verdaderos motivos por los que se puede engordar después de dejar de fumar.

Es cierto que dejar de fumar es un proceso que hace que nuestro organismo cambie a muchos niveles. Todos los cambios son a mejor, pero a veces, en el proceso de adaptación, éstos pueden traer consigo efectos como la ganancia de peso. En la mayoría de las personas tiene mucho que ver con factores psicológicos que desencadenan en nosotros el mero hecho de dejar de fumar.

Metabolismo más lento

La nicotina es uno de los componentes que tiene un efecto más directo en nuestro cuerpo. Al dejar de fumar ya no dotamos a nuestro organismo de ésta, lo que hace que se realicen muchos cambios a nivel interno. El principal tiene mucho que ver con la quema de calorías, ya que la temperatura de un fumador es 6% mayor que la de un no fumador. El metabolismo se acelera y con ello la quema de calorías, que es como de unas 200 más al día. Al dejar de fumar el metabolismo se normaliza y la quema es menor. Pero esto no debería afectarnos si se lleva una vida sana y normal.

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Efectos psicológicos

El verdadero problema de dejar de fumar radica en el apartado psicológico, y es que la falta de nicotina hace que nuestro cuerpo no genere tanta adrenalina, ya que la nicotina hace que la produzca. Esto genera una mayor necesidad de glucosa y un estrés mayor que puede acabar en ansiedad. Este proceso es el que hace que tengamos más ganas de ingerir alimento y con mayor aporte calórico, ya que el organismo nos lo pedirá. Lo mejor es controlar lo que comemos en todo momento para evitar esto.

Mejor asimilación de los nutrientes

También la falta de nicotina en el organismo hace que el sistema digestivo funcione mejor, es decir, se recupera la secreción normal de jugos gástricos, el movimiento intestinal y la asimilación de los nutrientes, que será mucho mejor. Esto hace que aprovechemos al máximo todos los nutrientes. A lo que hay que sumar la recuperación del gusto y el olfato que hace que degustemos más los alimentos, haciendo que comer sea un placer mayor.

Es cierto que al fin y al cabo son beneficios todos, pero ¡qué no cunda el pánico! Si seguimos una vida saludable con una dieta equilibrada y ejercicio físico, no tenemos por qué aumentar de peso al dejar de fumar. Todo lo contrario, nos encontraremos con más fuerzas y mejor para poder afrontar las rutinas de entrenamiento y recuperar poco a poco la salud.

Imagen | ThinkStock Imagen 2 | ThinkStock

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