Más grasa en tus platos no significa más grasa en tu cuerpo: cómo una dieta alta en grasas no tiene por qué engordar más
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Más grasa en tus platos no significa más grasa en tu cuerpo: cómo una dieta alta en grasas no tiene por qué engordar más

Uno de los pensamientos comunes que existen en nuestra sociedad hacia las grasas dietéticas es que su consumo está estrechamente relacionado con la grasa corporal que se puede adquirir. En otras palabras: tanta grasa de los alimentos comes, tanta grasa corporal acumulas.

Si bien es cierto que metabólicamente el macronutriente más fácil de acumular como grasa corporal son las propias grasas de los alimentos, esto no quiere decir automáticamente que este sea su destino. Ni mucho menos.

Cuando decimos esto nos referimos más bien a que en un contexto de superávit calórico, el macronutriente que menos dificultades metabólicas ofrece a la hora de almacenarse como grasa corporal en los adipocitos (células que almacenan grasa) son las grasas. Los carbohidratos requieren de procesos adicionales para lograrlo y las proteínas aún más, por lo que se considera que estas no tienen, en términos prácticos, esta capacidad.

En este artículo arrojaremos un poco de luz al respecto. 

No nos confundamos: la ganancia o pérdida de peso dependen del balance energético

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Para perder peso y grasa es imprescindible generar un déficit calórico, lo que provocará que seamos capaces de oxidar más grasa de la que se almacena. A la hora de crear este déficit, recomendamos combinar tanto dieta como entrenamiento de fuerza.

Una vez establecido esto, el consumo de grasa o carbohidratos es indiferente y obedecería más a preferencias individuales, es decir, hay personas que se adhieren mejor a una dieta alta en grasas y otras a una alta en carbohidratos. En otras palabras, se puede conseguir perfectamente el objetivo de perder grasa con distintas distribuciones de macronutrientes.

De hecho, cuando se comparan dietas con igual contenido calórico y de proteínas, pero que se diferencian en el contenido de grasas y carbohidratos; ambas presentan efectos similares sobre la pérdida de grasa corporal. Aquí lo importante es que el balance calórico sea el adecuado y que las proteínas estén en niveles óptimos, generalmente en un rango de 2 a 2.5 gramos por kilo de peso corporal cuando deseamos perder grasa.

Entonces, ¿engorda la grasa que comemos?

Tal y como decíamos al comienzo del artículo, sí que existe relación entre la grasa dietética que comemos a través de los alimentos y la que almacena nuestro cuerpo, pero solo en un contexto de superávit calórico, es decir, es más fácil que acumules grasa corporal si existe un superávit calórico en tu dieta y esta es alta en grasas. Pero no olvides que el propio superávit también provoca en si mismo un aumento de grasa corporal, aunque entrenes y tu dieta sea alta en carbohidratos.

En este último caso, si tu dieta supusiera un superávit calórico y fuera alta en carbohidratos, la ganancia de grasa corporal que podría esperarse vendría a través de un proceso metabólico que se conoce como lipogénesis de novo. En otras palabras, la grasa corporal que se almacenaría vendría de los carbohidratos.

A modo de resumen, si lo que deseas es perder peso asegúrate de fijar un déficit calórico adecuado para ti y tus características y de mantener la proteína alta en tu dieta (de 2 a 2-5 gramos por kilo de peso). Una vez establecidos esos mínimos siéntete libre de realizar una dieta alta en grasas y baja en carbohidratos o viceversa. Depende más de tus gustos y hábitos que de otra cosa. 


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