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Si eres corredor y te duelen las espinillas, necesitas un descanso

Si eres corredor y te duelen las espinillas, necesitas un descanso
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Si eres corredor y algún día te levantas y al andar te duelen las espinillas como si te hubieses dado un golpe con algo, es señal de que te estás pasando de kilómetros y necesitas un descanso. El exceso de kilómetros unido a una superficie dura como el asfalto o unas zapatillas con poca amortiguación crean un exceso de estrés en la parte medial de la tibia que afecta a hueso y músculo produciendo una lesión por estrés.

Al correr, los impactos contra el suelo son tan traumáticos que pueden hacer que haya una pérdida de colágeno o que los músculos profundos se vean afectados, sobre todo el tibial anterior. También se puede inflamar el tejido conectivo, lo que hace que aparezca un dolor en la tibia al que al principio no solemos dar importancia, pero que en casos avanzados es muy molesto y apenas nos permite andar con normalidad.

Esta lesión se conoce como el síndrome del estrés medial de la tibia, que también se puede diagnosticar como periostitis tibial, una parte de este síndrome. Ante este problema lo único que podemos hacer es disminuir de forma drástica nuestro entrenamiento y esperar a que los tejidos dañados se recuperen y vuelvan a la normalidad, además de acudir a nuestro fisioterapeuta en caso de que el dolor no cese o nos incapacite.

Normalmente, unas dos o cuatro semanas después de haber bajado el ritmo de entrenamiento, los dolores remiten. Pero ojo, no volvamos a las andadas: busquemos unas buenas zapatillas con amortiguación y si somos pronadores con un sistema antipronación, no corramos siempre por asfalto y empecemos con rodajes cortos y días de descanso. Mejorar nuestra técnica de carrera, intentando aterrizar con el mediopié en lugar de con el talón, también es básico para evitar que la periostitis vuelva a aparecer.

Por supuesto acudir al médico o fisioterapeuta es la mejor elección, ya que nos dará un diagnóstico acertado y las medidas para tratar la lesión. Normalmente se aconseja el uso de hielo, compresión y elevación después del entrenamiento, al igual que pequeños masajes ascendentes en la zona, ya que esto ayuda a prevenir la inflamación y promueve la creación de colágeno.

Este artículo fue originalmente publicado por Juan Lara en agosto de 2010 y ha sido revisado para su republicación.

Imagen | Pexels

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