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Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo: ¿es un mito o realmente funciona para perder peso?
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Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo: ¿es un mito o realmente funciona para perder peso?

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Hasta hace un tiempo atrás (no muy lejano) el dicho popular que nos decía que debíamos desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo se creía certero. Sin embargo, ¿es un mito o realmente funciona para perder peso?

La ciencia cada día refuta más creencias populares y en el caso de este dicho no ha resultado diferente, sino que cada una de sus partes ha sido desmitificada con estudios recientes:

El desayuno no es imprescindible

El desayuno es una comida que ha sido sobrevalorada durante mucho tiempo, y quizá por eso para muchos de nosotros es fundamental su realización si no queremos sentir hambre poco tiempo después de haberlo pasado por alto o durante toda una mañana.

Sin embargo, el desayuno no sólo no es imprescindible sino que no desayunar no es perjudicial. Sólo es una cuestión de costumbre y por ello, quienes prefieren seguir con su práctica o tienen el hábito de realizarlo pueden continuar de igual forma, mientras que quienes no desayunan pueden resultar perjudicados al obligarse a comer a primeras horas del día, sin hambre ni necesidad de ingerir alimentos.

El desayuno no es una comida esencial, su no realización no nos va a destrozar todo el músculo que tenemos ni nos va a hacer comer más después, excepto que tengamos el hábito de desayunar incorporado y allí la costumbre de comer algo a primera hora de la mañana puede jugarnos en contra como señala una investigación de la revista Obesity.

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En obesos los estudios señalan que no realizar el desayuno no se compensa comiendo más después, por lo tanto, no desayunar no implica un obstáculo al momento de perder peso sino que por el contrario concentrar la mayor parte de las calorías en la primer comida fue contraproducente para la quema de grasas en un estudio de pequeño tamaño publicado hace más de 10 años.

Esto nos lleva a pensar que el desayuno no es la comida más importante del día, sino que su gran valoración se debe más a una estrategia de marketing que a una necesidad para cuidar la salud, pues como dijimos, el desayuno no es imprescindible, comer mucho en esa comida tampoco es beneficioso para perder peso y no desayunar no es contraproducente al momento de adelgazar ni nos va a perjudicar de otras formas la salud.

Cenar poco no influye en nuestra pérdida de peso

Tal como sucede con el desayuno que deberíamos hacer como un rey, la cena siempre fue poco valorada y en ella deberíamos concentrar la menor proporción de calorías del día según el dicho popular que estamos colocando bajo la lupa.

Sin embargo, una revisión publicada hace un año señala que no hay evidencias científicas que respalden la recomendación de cenar poco para perder peso, por lo que, no tendríamos por qué realizar la última comida del día como un mendigo si tenemos en verdad mucho hambre.

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Es claro que si no tenemos costumbre de cenar o si no tenemos apetito a últimas horas del día podríamos cenar simplemente un plato pequeño o una fruta y nada más, pero si por el contrario tenemos hambre, no tiene fundamento el limitarnos pues esta práctica no está respaldada en absoluto.

Incluso, comer más en la cena podría ser de ayuda para mejorar nuestra composición corporal, perdiendo grasa y ganando músculo y así, ser de ayuda para nuestros intentos de perder peso, tal como lo constataron científicos estadounidenses.

Es decir, tal como el desayuno es sobrevalorado la cena es infravalorada y consideramos erróneamente y al contrario de lo que la ciencia nos ha demostrado en algunas ocasiones que comer poco ayuda a perder peso.

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Para perder peso, la clave está en escuchar nuestro cuerpo

Comer más en el desayuno porque así se recomienda o comer poco en la cena porque lo señala un dicho popular o lo respalda mi abuela no es fundamento apropiado si buscamos cuidar la salud.

Para perder peso la clave está en escuchar nuestro cuerpo, intentando identificar la presencia de hambre y apetito y responder adecuadamente, con alimentos o platos de calidad a dichas señales.

Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo no tiene respaldo científico y hacer lo contrario no entorpece la pérdida de peso

Es decir, si sentimos hambre o deseos de desayunar porque estamos acostumbrados a ello, mejor hacerlo degustando opciones nutritivas y saciantes para perder peso, mientras que si no experimentamos apetito a primas horas del día no es beneficioso obligarnos a comer ya que como dijimos, no desayunar no entorpece el adelgazamiento así como tampoco cenar demasiado.

Ajustarnos lo más posible a nuestras necesidades fisiológicas y escoger alimentos de calidad en cada comida que realicemos es fundamental para adelgazar cuidando la salud.

Imagen | Pixabay

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