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Por qué los superalimentos no son tan 'súper' como creías
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Por qué los superalimentos no son tan 'súper' como creías

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Los superalimentos llevan varios años llenando las estanterías de los supermercados y las cestas de los consumidores. Y no es para menos, ya que —según afirman sus acérrimos defensores— los superalimentos poseen multitud de propiedades encaminadas a mejorar la salud y prevenir un amplio catálogo de enfermedades que asolan a la sociedad moderna.

Seguro que te suenan sus pintorescos nombres: bayas de Goji, semillas de chía o espirulina, entre otros tantos. Estos productos tan solo representan una pequeña muestra del amplio surtido que conforman hoy en día los superalimentos en el mercado.

Y es que, a través de elevadas promesas nutricionales, los superalimentos se postulan como el remedio perfecto para combatir desde la obesidad, hasta las enfermedades cardiovasculares, pasando por el cáncer. Y claro, cuando hablamos de enfermedades tan graves hay que andar con pies de plomo.

Según parece, los superalimentos se han convertido en un recurso obligatorio dentro de la dieta de cualquier persona que desee mantener un estilo de vida saludable. Pero, ¿hasta qué punto son tan 'súper' todo estos productos?

En el artículo de hoy veremos cuáles son las propiedades nutricionales de varios superalimentos, y te contaremos si realmente son tan especiales como muchas personas creen.

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Bayas de Goji

Las bayas de Goji están rodeadas de cierto aura con encanto oriental —algo que a los occidentales fascina siempre—, ya que provienen de dos plantas de origen asiático: Lycium barbarum y Lycium chinense pertenecientes al grupo de las solanáceas igual que el tomate, berenjena, o la mismísima patata.

Propiedades nutricionales de las bayas de Goji

En cuanto a macronutrientes, las bayas de Goji están compuestas mayoritariamente por hidratos de carbono—como cualquier fruto—, siendo aproximadamente el 75% de su composición perteneciente a este macronutriente, y dejando un restante 14% para las proteínas y un escaso 2% para las grasas, aproximadamente. Su composición restante consta de fibra dietética y micronutrientes en proporción variable.

Si hablamos de los micronutrientes destacados en las bayas de Goji, nos encontramos con un elevado contenido en vitamina A y sobre todo hierro, cobre, selenio y vitaminas del grupo B como la riboflavina.

Sin embargo, también podemos encontrar altas concentraciones de estos nutrientes otros alimentos comunes, como por ejemplo carne de pollo o ternera, zanahoria y lácteos.

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Semillas de chía

La chía es una planta herbácea de nombre Salvia hispanica L., que destaca nutricionalmente por un alto contenido en ácidos grasos omega 3. Por ello, sus semillas han cobrado tanta relevancia dentro de la alimentación de los consumidores —sobre todo en la población vegetariana y vegana— ya que estos ácidos grasos esenciales no pueden ser sintetizados por el ser humano, y por lo tanto deben conseguirse a través de la dieta.

Propiedades nutricionales de las semillas de chía

En el caso de las semillas de chía, los hidratos de carbono siguen siendo los macronutrientes más destacados, con valores cercanos al 35-40% con respecto al total del alimentos. Después tenemos las grasas, cuya representación en el alimento alcanza valores cercanos al 25-30%. Por último, el contenido de proteínas se establece cerca del 15-20%.

Respecto a los micronutrientes, es decir vitaminas y minerales, encontramos valores muy interesantes de calcio, fósforo y magnesio, además de vitaminas del grupo B como B1 y B3.

El aporte nutricional de las semillas de chía es fácilmente sustituible por cualquier tipo de pescado graso, como el salmón o el emperador, si nos referimos al apartado de las grasas. Estos pescados, además, son fuentes ideales de ácidos grasos omega 3, además de proteínas y minerales como potasio, selenio y también vitamina B12.

En el caso del calcio, los propios lácteos e incluso frutos secos como las almendras u hortalizas de hoja verde como las espinacas y el brócoli, pueden cubrir de sobra con las cantidades diarias recomendadas.

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Espirulina

La espirulina se obtiene a partir ciertas algas producidas por las especies de cianobacterias Arthrospira platensis y Arthrospira maxima. Además, habitualmente está envuelta en cierta polémica sobre su empleo en la dieta vegana por contener, supuestamente, una elevada cantidad de vitamina B12. Esta información es incorrecta, ya que la vitamina B12 contenida en la espirulina no está en una forma adecuada que permita ser asimilada por el organismo humano, por ello no es un buen recurso en la dieta vegana.

Propiedades nutricionales de la espirulina

Este superalimento destaca con un elevado contenido en proteínas, cercano al 55% respecto al total del producto. Después, encontramos valores cercanos al 25% para los hidratos de carbono y 5% para la grasa.

Si analizamos los micronutrientes, encontraremos muchos valores interesantes, como por ejemplo altas cantidades de vitaminas del grupo B, hierro, manganeso o sodio.

Una vez más, todos estos nutrientes son fácilmente obtenibles mediante una dieta saludable y variada. Si nos enfocamos en el elevado porcentaje de proteínas, encontramos alimentos como la carne de ternera, el yogur, queso, cacahuetes o la avena que cuentan con cantidades bastante notables de este macronutriente que nada tienen que envidiar a los de la espirulina.

Existen otras fuentes nutritivas más comunes

En general, y como hemos analizado, todos los nutrientes destacados de los superalimentos pueden ser obtenidos de forma habitual mediante el consumo de alimentos pertenecientes a distintos grupos.

También debemos tener en cuenta que la dieta está compuesta por la ingesta de muchos tipos de alimentos con distinta composición nutricional. Por ello, si comemos un alimento deficitario en un nutriente concreto no habrá ningún problema, ya que es bastante probable que lo obtengamos mediante la ingesta de otro alimento —siempre y cuando mantengamos una alimentación equilibrada y saludable—.

Además, las cantidades de superalimentos ingeridas son muy pequeñas. No es igual de fácil consumir 100 gramos de ternera o de lentejas que de bayas de Goji o de espirulina. Por ello, la repercusión general que los superalimentos pueden llegar a tener en nuestra salud siempre será mínima, por muy elevado que sea su contenido en ciertos nutrientes.

Esto no quiere decir que los superalimentos sean productos a descartar de nuestra dieta por completo, ya que cuentan con grandes propiedades saludables. Pero debemos tener en cuenta que ni son imprescindibles ni son tan 'súper' como nos quieren hacer creer. Los superalimentos cuentan con grandes estrategias de marketing a sus espaldas, y unos cuantos mitos y bulos alimentarios.

Los superalimentos son saludables, pero no milagrosos

En definitiva, consumir un superalimento jamás va a garantizarte disponer de una salud superior por definición. El estado de salud se asocia a cientos de factores diferentes e interrelacionados entre sí, y la dieta tan solo es uno de ellos. Además, la mayoría de estos productos se consumen en cantidades muy pequeñas que apenas tiene relevancia en la dieta.

Sin duda, potenciar el consumo de alimentos saludables normales y corrientes —y que no prometen milagros— como legumbres, frutos secos, pescado, lácteos, huevos, frutas y verduras siempre será una opción mucho más beneficiosa para nuestra salud.

Todos estos alimentos no necesitan ningún adjetivo que los eleve a los altares de la nutrición, aunque nutricionalmente sean mucho más 'súper' que la gran mayoría de los denominados superalimentos.

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Imágenes | iStock

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